Patricio, el otro día platicábamos en el carro sobre los abuelos y me preguntaste por qué se murió el tuyo.
Te dije que enfermó y te dije que sí, que sí lo llevamos al doctor pero que no había una medicina que pudiera curarlo, y volviste a preguntar por qué y volví sobre la misma respuesta.
De pronto te dije lo que querías oír: mientras él vivió, te vio todos los días de su vida, acudía silencioso a tu cuarto para verte o besarte, y cuando terminé de contarte sonreíste.
Hoy puedo decirte que si tu abuelo viviera para celebrar este quinto cumpleaños hubiera entrado por la puerta como cualquier día y al ver tu carita ansiosa esperando un regalo te hubiera dicho: ¿qué día es hoy? y habrías hecho un puchero y le dirías que tu cumpleaños, y te diría "lo siento, olvidé tu regalo" te habrías dado la vuelta listo para llorar y te hubiera gritado, Patricio ven para acá, ve al carro, abre la cajuela y trae el chaquetín que dejé olvidado, lo habrías hecho de mala gana gruñiendo, mientras él te observaba por la ventana, y al abrir la cajuela verías tu regalo y gritarías de alegría y correrías a abrazarlo y besarlo y contaría esa travesura a todos sus amigos, a los vecinos, a tus padres, a tus tíos.
Hoy hijo mío, el no está y tu pides que compre esas hermosas flores en el cosco para llevárselas y me robas el corazón con tus detalles y entonces veo a tu abuelo en esos preciosos ojos que llevas puestos, vestidos de abundantes pestañas en los que encuentro una razón para seguir aquí, festejando tu vida.
lunes, enero 23, 2006
viernes, enero 20, 2006
Cinco años
Días antes de cumplir años fuimos a casa de mi abuela materna. Tutitos, como le decíamos de cariño, me preguntó que cuántos años cumpliría y le contesté que cinco, en seguida me dijo que ya era una niña grande porque cumpliría tantos años como todos los dedos de mi mano. Ella fue la primera mujer que me hizo sentir grande, jamás lo olvidaré.
En unos días Patricio cumplirá cinco años y estos últimos meses me he dado cuenta de que me estoy quedando sin bebé. El crece y yo quiero que se haga chiquito, que se acurruque en mis brazos, que crea que mis besos curan, que crea que mi presencia será eterna.
Hace unos días le conté lo que me había dicho mi abuela cuando se acercaba mi cumpleaños número cinco, pero llegué tarde, para cuando se lo dije, él ya se sentía un niño grande. No importa, ahora solo deseo que cada noche me pida que lo siga arrullando y que yo esté ahí siempre para verlo caer en un lindo sueño y que cada mañana lo encuentre en su cama para despertarlo con besos.
En unos días Patricio cumplirá cinco años y estos últimos meses me he dado cuenta de que me estoy quedando sin bebé. El crece y yo quiero que se haga chiquito, que se acurruque en mis brazos, que crea que mis besos curan, que crea que mi presencia será eterna.
Hace unos días le conté lo que me había dicho mi abuela cuando se acercaba mi cumpleaños número cinco, pero llegué tarde, para cuando se lo dije, él ya se sentía un niño grande. No importa, ahora solo deseo que cada noche me pida que lo siga arrullando y que yo esté ahí siempre para verlo caer en un lindo sueño y que cada mañana lo encuentre en su cama para despertarlo con besos.
miércoles, enero 18, 2006
Naturaleza
A menudo me desesperaba vivir en esta ciudad, me pesaba la rutina de la semana y salir a centros comerciales el fin de semana, ya no me parecía atractivo.
Los últimos fines de semana hemos escapado a municipios y he vivido momentos increíbles.
Hay ojos de agua que ofrecen un remanso de tranquilidad, ahí donde el sonido del agua es el único que existe y los renacuajos sus únicos habitantes.
A media montaña existen parajes increíbles y la carretera te ofrece tantas opciones para comer.
He descubierto que puedo escapar aquí mismo, que me ofrece la misma sensación y emoción que ir de viaje.
Estoy hechizada esperando cada fin de semana.
Los últimos fines de semana hemos escapado a municipios y he vivido momentos increíbles.
Hay ojos de agua que ofrecen un remanso de tranquilidad, ahí donde el sonido del agua es el único que existe y los renacuajos sus únicos habitantes.
A media montaña existen parajes increíbles y la carretera te ofrece tantas opciones para comer.
He descubierto que puedo escapar aquí mismo, que me ofrece la misma sensación y emoción que ir de viaje.
Estoy hechizada esperando cada fin de semana.
domingo, enero 01, 2006
Cumplir años
El día dos de este mes nací hace treinta y dos años. Ese día hacía tanto frío que el agua del piso se congelaba. Ahora será distinto habrá sol y mucho qué celebrar. Me tomaré la edad a bien y hsta diré la verdad cuando me la pregunten. No pasa nada, solo quiero pensar que estoy justo en medio de mi vida y que me queda un trecho igual pero más feliz que el primero.
Seguramente será el más feliz a lado de mi compañero y de mi hijo, de otro hijo si llegara, de los sobrinos de los que seré tía, de la madre plena y feliz que seré, de ver a mis retoños crecer, de ver a mis hermanos y hermanas casarse y hacer sus vidas. Espero salud y felicidad.
Veré llegar los treintaidós comiendo pastel de chocolate, nieva de vainilla y apagaré velitas de Mickey. Será un delicioso día y un buen año.
Seguramente será el más feliz a lado de mi compañero y de mi hijo, de otro hijo si llegara, de los sobrinos de los que seré tía, de la madre plena y feliz que seré, de ver a mis retoños crecer, de ver a mis hermanos y hermanas casarse y hacer sus vidas. Espero salud y felicidad.
Veré llegar los treintaidós comiendo pastel de chocolate, nieva de vainilla y apagaré velitas de Mickey. Será un delicioso día y un buen año.
Bustamante
Ansiosos de separarnos de la ciudad, partimos a Bustamante. Dos horas nos tomó llegar y descubrir lo maravilloso que es tenderse al sol, caminar por la orilla del ojo de agua y meterse en ropa a esa agua cálida.
A dos horas encontramos una habitación confortable, rica comida, semitas en abundancia y la tranquilidad de ese pueblo donde solo hay tres atractivos: el ojo de agua, las semitas y las grutas.
La mañana del último día del año y tras dos horas de camino empedrado y lucha constante llegamos a ese espectáculo de la naturaleza donde descubrimos formas de animales y de cosas de las que tanto nos reímos al salir.
De regreso todo fue más fácil, bajamos, comimos y prometimos regresar.
A dos horas encontramos una habitación confortable, rica comida, semitas en abundancia y la tranquilidad de ese pueblo donde solo hay tres atractivos: el ojo de agua, las semitas y las grutas.
La mañana del último día del año y tras dos horas de camino empedrado y lucha constante llegamos a ese espectáculo de la naturaleza donde descubrimos formas de animales y de cosas de las que tanto nos reímos al salir.
De regreso todo fue más fácil, bajamos, comimos y prometimos regresar.
Andar en bicicleta
Patricio tiene solo cuatro año y le tomó diez minutos aprender a andar en bicicleta de dos ruedas. Ante la mirada alegre y llena de orgullo de su padre que lo quiere sostener, Patricio susurra en su oído "suéltame" y sentí lo mismo que el día que aprendió a caminar.
Ansío que ese arrojo que mostró en medio del Paruqe Fundidora sea el augurio de una vida sin miedos, de aprendizaje rápido y sobre todo de felicidad, tal como lo dicta su carta astral.
Le pediré a las estrellas que lo cobijen siempre.
Ansío que ese arrojo que mostró en medio del Paruqe Fundidora sea el augurio de una vida sin miedos, de aprendizaje rápido y sobre todo de felicidad, tal como lo dicta su carta astral.
Le pediré a las estrellas que lo cobijen siempre.
viernes, diciembre 23, 2005
Como cada navidad
"Cuando pongan el pino de navidad y yo ya no esté, espero que se acuerden de mi" nos dijo mi padre con los ojos enrojecidos a Tony y a mi, mientras veíamos juntos el pino sin saber que sería la última navidad que disfrutaríamos juntos.
Y cada vez que pongo el pino lo recuerdo lleno de vida. Juntos comprando en el mesón estrella todo para hacer la cena, metiendo sus manos en la ensalada de manzana para revolverla y darle el toque. "Prueba Claudia y dime si sabe rica" y con los ojos cerrados recuerdo el sabor exacto de su ensalada. Preparando el puré hasta que quede suave, inyectando el pavo, bañando la pierna en vino blanco cada media hora y mechando cada centímetro cuadrado, cortando las fresaspara ponerlas en crema, limpiando vegetales para ponerlos al vapor. El olor de esa cocina es el mismo que el de la mía en la misma fecha.
Cada año hago la cena con sus recetas: un pavo relleno, una pierna mechada, un puré de papa y por primera vez este año prepararé la tradicional ensalada de manzana que mi bisuabuela preparaba para ellos.
Para mi, las navidades siguen siendo mágicas: con el recuerdo de mi padre en un pino encendido, con la pierna y el pavo con la receta de mi padre y que él aprendio de su madre, con la ensalada de manzana de mi abuela y sus tradiciones gringas. Con el espaguetti que mi abuela materna prepara cada vez que cumple años.
Así cada navidad sirvo en mi mesa los platillos tradicionales de mi familia y ahora sueño con que en mi hogar se respire el mismo espíritu que me invadía de niña. Solo por una navidad me gustaría volver a la infancia, solo para abrazar a todos y decirles lo mucho que los amo.
Y cada vez que pongo el pino lo recuerdo lleno de vida. Juntos comprando en el mesón estrella todo para hacer la cena, metiendo sus manos en la ensalada de manzana para revolverla y darle el toque. "Prueba Claudia y dime si sabe rica" y con los ojos cerrados recuerdo el sabor exacto de su ensalada. Preparando el puré hasta que quede suave, inyectando el pavo, bañando la pierna en vino blanco cada media hora y mechando cada centímetro cuadrado, cortando las fresaspara ponerlas en crema, limpiando vegetales para ponerlos al vapor. El olor de esa cocina es el mismo que el de la mía en la misma fecha.
Cada año hago la cena con sus recetas: un pavo relleno, una pierna mechada, un puré de papa y por primera vez este año prepararé la tradicional ensalada de manzana que mi bisuabuela preparaba para ellos.
Para mi, las navidades siguen siendo mágicas: con el recuerdo de mi padre en un pino encendido, con la pierna y el pavo con la receta de mi padre y que él aprendio de su madre, con la ensalada de manzana de mi abuela y sus tradiciones gringas. Con el espaguetti que mi abuela materna prepara cada vez que cumple años.
Así cada navidad sirvo en mi mesa los platillos tradicionales de mi familia y ahora sueño con que en mi hogar se respire el mismo espíritu que me invadía de niña. Solo por una navidad me gustaría volver a la infancia, solo para abrazar a todos y decirles lo mucho que los amo.
viernes, noviembre 25, 2005
Paseo de una noche por nuestra infancia
Una noche limpia y fresca ofreció un viaje prometedor hacia nuestra infancia. Solo por una noche, solo por unas horas, diecinueve años despúes de habernos despedido en el patio de nuestra escuela primaria.
Sesenta y uno se sumaron a la cita a la que habían prometido no faltar. Al cruzar la puerta invadía el temor a no reconocer y a no ser recordados, pero una vez que cada uno puso su nombre en el pecho, los abrazos llegaron, inundados de recuerdos.
Hablamos todos en todos los lenguajes posibles: en voz alta, en silencio, comiendo, bebiendo, abrazando, cantando. Dando cobijo al corazón que de niños cargamos.
El álbum, la comida, la bebida, la música y el karaoke, todo se dispuso para viajar de la mano al patio de la escuela y recordarnos con dos chongos a moños blancos y falda escocesa o de pantalón azul y camiseta blanca.
Todos recordamos a todos, abrazamos a todos y nos regalamos unas horas para decirnos los pendientes, para resolver el enigma de nuestras vidas, para encontrar que hay quienes se casaron con sus compañeros de salón y para recordarnos que la memoria de nuestra infancia sigue intacta: cuenta conmigo, dice Manuel Carranza y nos sumamos todos a su voz.
Llegó el marichi y todos se emocionaron, después la despedida junto a la pregunta ¿cuándo es la próxima? y ahí estaremos en verano del próximo año, a la vuelta de la esquina abrazando los recuerdos de la infancia, esta vez cumpliendo veinte años de haber salido del tibio cascarón de nuestra infancia.
Sesenta y uno se sumaron a la cita a la que habían prometido no faltar. Al cruzar la puerta invadía el temor a no reconocer y a no ser recordados, pero una vez que cada uno puso su nombre en el pecho, los abrazos llegaron, inundados de recuerdos.
Hablamos todos en todos los lenguajes posibles: en voz alta, en silencio, comiendo, bebiendo, abrazando, cantando. Dando cobijo al corazón que de niños cargamos.
El álbum, la comida, la bebida, la música y el karaoke, todo se dispuso para viajar de la mano al patio de la escuela y recordarnos con dos chongos a moños blancos y falda escocesa o de pantalón azul y camiseta blanca.
Todos recordamos a todos, abrazamos a todos y nos regalamos unas horas para decirnos los pendientes, para resolver el enigma de nuestras vidas, para encontrar que hay quienes se casaron con sus compañeros de salón y para recordarnos que la memoria de nuestra infancia sigue intacta: cuenta conmigo, dice Manuel Carranza y nos sumamos todos a su voz.
Llegó el marichi y todos se emocionaron, después la despedida junto a la pregunta ¿cuándo es la próxima? y ahí estaremos en verano del próximo año, a la vuelta de la esquina abrazando los recuerdos de la infancia, esta vez cumpliendo veinte años de haber salido del tibio cascarón de nuestra infancia.
domingo, noviembre 13, 2005
Después de ver Amélie
Esto es lo que me sucede al terminar de ver Amélie:
Quiero entrar al departamento del sr x y vestir las paredes de su cuarto de posters gays, poner la comida de su refrigerador en donde guarda los sartenes y al revés, poner en su regadera 70 kilos de apestosa basura, sustituir la ropa de su clóset por prendas de mujer, ponerle un directorio telefónico con puros nombres de hombre, poner explosivos dentro de sus cigarros, desconectarle su sistema de cable cada 5 minutos y organizar una fiesta sorpresa para que todos vean aquello justo en el momento que el entra al departamento. FIN !!!
Qué maravilla, compruebo que cada vez que veo esta película me devuelve el buen humor y las ganas de seguir viviendo.
Quiero entrar al departamento del sr x y vestir las paredes de su cuarto de posters gays, poner la comida de su refrigerador en donde guarda los sartenes y al revés, poner en su regadera 70 kilos de apestosa basura, sustituir la ropa de su clóset por prendas de mujer, ponerle un directorio telefónico con puros nombres de hombre, poner explosivos dentro de sus cigarros, desconectarle su sistema de cable cada 5 minutos y organizar una fiesta sorpresa para que todos vean aquello justo en el momento que el entra al departamento. FIN !!!
Qué maravilla, compruebo que cada vez que veo esta película me devuelve el buen humor y las ganas de seguir viviendo.
sábado, noviembre 12, 2005
11 de noviembre
El once de noviembre de hace muchos años nació mi madre y la bautizaron como Esther Alicia. Su padre Roberto trabajó como oficinista del Imss y su madre Esther se dedicó al hogar. Tuvo dos hermanos Roberto Gerardo y José Luis ella fue la menor de los tres, cada uno con sus tres años de distancia.
Monis le llamaban a mi madre por obvias razones, desde pequeña vistió y se comportó como una princesita. Siempre limpia, perfectamente bien peinada y perfumada, con ropa fina y moderna.
Cursó el bachillerato en la prepa No. 1 y fua candidata a reina de la simpatía. Le faltaron escasos votos para ganar.
Se enamoró de mi padre mientras estudiaba odontología y mi padre medicina. Sus fotos de graduación y la de su boda salió publicada el mismo día en el periódico. Sus amigas la recuerdan siempre con cariño y no reparan en decir que era una mujer muy guapa y que amaba mucho a mi padre. No dudo ninguna de las dos cosas. Ella murió casi a la edad que tengo ahora.
Al paso de los años los recuerdos que de ella permanecen en mi memoria son escasos, cada día batallo más para escuchar alguna frase de ella, pero cada vez que percibo el aroma del chanel no. 5, su cabello largo y negro y su sonrisa aparecen en mi mente.
Ahora comprendo que soy totalmente distinta a ella y quizá estos últimos años me siento lejana y distante de su recuerdo pero tengo la seguridad de que si la vida le hubiera alcanzado todo, absolutamente todo hubiera sido diferente.
Hoy por la mañana me preguntaba dónde podría encontrar un recuerdo de mi madre y en ese momento veo a Patricio sonreír y encuentro en sus facciones las de mi madre y en su sonrisa la de ella.
Esta noche me descubro como siempre desde niña, escogiendo alguna estrella del cielo para pensar que es ella, que desde ahí me ve, me cuida y me abraza, y yo a ella.
Monis le llamaban a mi madre por obvias razones, desde pequeña vistió y se comportó como una princesita. Siempre limpia, perfectamente bien peinada y perfumada, con ropa fina y moderna.
Cursó el bachillerato en la prepa No. 1 y fua candidata a reina de la simpatía. Le faltaron escasos votos para ganar.
Se enamoró de mi padre mientras estudiaba odontología y mi padre medicina. Sus fotos de graduación y la de su boda salió publicada el mismo día en el periódico. Sus amigas la recuerdan siempre con cariño y no reparan en decir que era una mujer muy guapa y que amaba mucho a mi padre. No dudo ninguna de las dos cosas. Ella murió casi a la edad que tengo ahora.
Al paso de los años los recuerdos que de ella permanecen en mi memoria son escasos, cada día batallo más para escuchar alguna frase de ella, pero cada vez que percibo el aroma del chanel no. 5, su cabello largo y negro y su sonrisa aparecen en mi mente.
Ahora comprendo que soy totalmente distinta a ella y quizá estos últimos años me siento lejana y distante de su recuerdo pero tengo la seguridad de que si la vida le hubiera alcanzado todo, absolutamente todo hubiera sido diferente.
Hoy por la mañana me preguntaba dónde podría encontrar un recuerdo de mi madre y en ese momento veo a Patricio sonreír y encuentro en sus facciones las de mi madre y en su sonrisa la de ella.
Esta noche me descubro como siempre desde niña, escogiendo alguna estrella del cielo para pensar que es ella, que desde ahí me ve, me cuida y me abraza, y yo a ella.
Primer verso
Hoy Patricio le dictó a su padre su primer verso:
"Cárgame para ver a los pajaritos olvidados".
Noviembre 12
"Cárgame para ver a los pajaritos olvidados".
Noviembre 12
jueves, noviembre 03, 2005
Día de Muertos
Olor a fritangas, 25 mil personas en el mismo sitio caminando en todas las direcciones posibles, "25 pesos el ramo" es el grito que resuena en mis oídos, niños que se ofrecen para lavar tumbas, caos vehicular en la entrada al recinto, un sin fin de mariachis tocando al mismo tiempo sabe dios qué melodía, cantando todos al mismo tiempo, la gente riendo a carcajadas con su elote o chicharrón en la mano, las señoras presumiendo al primero que pasa las flores que le pusieron a su muerto.
Y mientras yo dejaba escapar una lagrimita por la rabia de tener que visitar a mis padres en lugar de ir con ellos al panteón donde descansan mis abuelos.
Y mientras yo dejaba escapar una lagrimita por la rabia de tener que visitar a mis padres en lugar de ir con ellos al panteón donde descansan mis abuelos.
jueves, octubre 20, 2005
La escuela primaria, Bella Época
Hace diecinueve años, una noche de junio, en el patio de nuestra escuela primaria al ritmo de "New York, Ney York" nos graduábamos. Tendríamos entonces la edad que quizá hoy tenga alguno de los hijos de nosotros.
Esa noche no sabíamos si voveríamos a vernos o no. Lo que quedaba claro, cuando menos en ese momento era que estábamos profundamente emocionados de pasar a la secundaria y seguramente nuestros padres se sentían sumamente orgullosos de nosotros.
En estos años seguimos estudiando, casándonos, teniendo hijos o bien disfrutando de la soltería. Seguramente han pasado muchas otras cosas trsites que aquella noche jamás hubiésemos imaginado. La pérdida de alguno de nuestros padres o familiares cercanos seguramente ha minado nuestros ánimos en estos años.
Tenemos la intención de juntarnos en un mes y seguramente vemos una larga lista de nombres que no relacionamos con rostros y al revés, pero creo que en el fondo eso no es lo que importa, llegado el día, nos reencontraremos tratando de adivinar entre nosotros mismo quiénes somos y entonces caeremos en la importancia de la infancia, de haber escuchado música de Timbiriche durante el recreo y de haber participado juntos en innumerables festivales de asambleas y días de las madres.
Entonces nos abrazaremos, reiremos, lloraremos, pero lo más importante es que ese día, una parte de nosotros volverá a sentir el cobijo de la infancia y al día siguiente regresaremos aliviados a nuestra vida cotidiana.
Espero verlos pronto, espero encontrar y rescatar mis recuerdos, de esa, mi Bella Época.
Esa noche no sabíamos si voveríamos a vernos o no. Lo que quedaba claro, cuando menos en ese momento era que estábamos profundamente emocionados de pasar a la secundaria y seguramente nuestros padres se sentían sumamente orgullosos de nosotros.
En estos años seguimos estudiando, casándonos, teniendo hijos o bien disfrutando de la soltería. Seguramente han pasado muchas otras cosas trsites que aquella noche jamás hubiésemos imaginado. La pérdida de alguno de nuestros padres o familiares cercanos seguramente ha minado nuestros ánimos en estos años.
Tenemos la intención de juntarnos en un mes y seguramente vemos una larga lista de nombres que no relacionamos con rostros y al revés, pero creo que en el fondo eso no es lo que importa, llegado el día, nos reencontraremos tratando de adivinar entre nosotros mismo quiénes somos y entonces caeremos en la importancia de la infancia, de haber escuchado música de Timbiriche durante el recreo y de haber participado juntos en innumerables festivales de asambleas y días de las madres.
Entonces nos abrazaremos, reiremos, lloraremos, pero lo más importante es que ese día, una parte de nosotros volverá a sentir el cobijo de la infancia y al día siguiente regresaremos aliviados a nuestra vida cotidiana.
Espero verlos pronto, espero encontrar y rescatar mis recuerdos, de esa, mi Bella Época.
sábado, octubre 15, 2005
jueves, octubre 13, 2005
Qué hacer con los días nublados
Odio el gris, los días grises y todo lo que tenga sus matices. He tenido un solo pantalón gris en mi vida y cuando lo uso me siento como su color.
Odio levantarme y ver el cielo cubierto de gris. Tal vez odio este tipo de climas porque para mi, las nubes grises siempre traen eventos tristes. Por lo tanto haré un recuento de las cosas que puedo hacer para no extraviarme en la natural tristeza de este color que empaña mi cielo y mis montañas.
- Ir al cine a ver una película de Farrell
- Consolarme con pastelitos de El Globo
- Ver la película Pan y Tulipanes
- Rentar una temporada de la serie 24 o de Esposas desesperadas
- Entrar a escuchar cadenaser.com en el espacio del Ortega (cadena estar)
- Leer Nosotros los solitarios Ed. Pre-Textos
- Leer algo de Susan Sontag
- Comer arroz con leche
- Tomar un té gourmet
- Hablarle a alguna amiga que tengo mucho de no ver
- Ver una peli de Disney -por enésima vez- con mi retoño
- Tomar un café en el Brasil con mi compañero de vida
- Irme de rodilla pelona a la basílica para pedir que salga el sol
Espero que las nubes desalojen mi cielo y mis montañas lo más pronto posible.
Odio levantarme y ver el cielo cubierto de gris. Tal vez odio este tipo de climas porque para mi, las nubes grises siempre traen eventos tristes. Por lo tanto haré un recuento de las cosas que puedo hacer para no extraviarme en la natural tristeza de este color que empaña mi cielo y mis montañas.
- Ir al cine a ver una película de Farrell
- Consolarme con pastelitos de El Globo
- Ver la película Pan y Tulipanes
- Rentar una temporada de la serie 24 o de Esposas desesperadas
- Entrar a escuchar cadenaser.com en el espacio del Ortega (cadena estar)
- Leer Nosotros los solitarios Ed. Pre-Textos
- Leer algo de Susan Sontag
- Comer arroz con leche
- Tomar un té gourmet
- Hablarle a alguna amiga que tengo mucho de no ver
- Ver una peli de Disney -por enésima vez- con mi retoño
- Tomar un café en el Brasil con mi compañero de vida
- Irme de rodilla pelona a la basílica para pedir que salga el sol
Espero que las nubes desalojen mi cielo y mis montañas lo más pronto posible.
sábado, octubre 08, 2005
Cuatro años
En septiembre se cumplieron cuatro años de la muerte de mi padre. Puedo confesar que esta es la primera vez que no le pedí misa y que esperé al fin de semana para llevarle flores. Creí que me dolería menos con el tiempo pero ahora comprendo que el dolor es diferente. Me mantiene callada y aislada de lo cotidiano. Me hace preguntarme cómo sería mi vida si él estuviera. Cómo disfrutaría mi hijo de su presencia. Y creo que eso es lo que más me duele.
El fin de semana fui con mi pequeña familia a limpiar su tumba, a llevarle por primera vez flores de colores y no lloré hasta hoy, en que estas nubes grises me recuerdan los días posteriores a su muerte.
Hoy en la mañana caí en la cuenta de que nunca dejará de dolerme su ausencia, de que siempre tendré las mismas preguntas, viviré cuestionándome qué hubiera pasado si le hubiera regalado alguna vez un tratamiento para ayudarlo a dejar de fumar, pero espero aprender a convivir con el dolor de las ausencias, a que me afecte un poco menos, y claro, a seguir disfrutando a los que están vivos a mi lado.
El fin de semana fui con mi pequeña familia a limpiar su tumba, a llevarle por primera vez flores de colores y no lloré hasta hoy, en que estas nubes grises me recuerdan los días posteriores a su muerte.
Hoy en la mañana caí en la cuenta de que nunca dejará de dolerme su ausencia, de que siempre tendré las mismas preguntas, viviré cuestionándome qué hubiera pasado si le hubiera regalado alguna vez un tratamiento para ayudarlo a dejar de fumar, pero espero aprender a convivir con el dolor de las ausencias, a que me afecte un poco menos, y claro, a seguir disfrutando a los que están vivos a mi lado.
martes, septiembre 20, 2005
Insomnio
La madrugada del sábado me visitó el insomnio y justo cuando volteaba a ver el reloj me topé con un libro que tenía pendiente.
"Nosotros los solitarios" de la editorial Pre textos es el libro con el que celebraron su XXV aniversario en el 2004. Es un libro compuesto por 26 cuentos escritos por sus autores consagrados y que todos tienen qué ver con libros, lectores y lecturas.
Esa noche decidí leer donde abiera página y fui a dar con un cuento maravilloso"Je me souviens" de Juan Bonilla y uno más de Felipe Benítez Reyes "Un borrador de Borges encontrado entre los papeles neoyorkinos de Abelardo Linares".
El primero trata sobre su afán de coleccionar el libro "Je me souviens" que cuenta él, es un libro donde su autor cuenta los "yo recuerdo" de su vida. Juan Bonilla dice que él recomienda a los escritores poner en práctica sus "yo recuerdo" de donde surgirán ideas literarias maravillosas.
El segundo trata de dos sujetos que se cruzan por la calle y sin conocerse tienen una vida en común: piensan que mataron en la guerra al mismo hombre y están enamorados de la misma mujer que a ninguno corresponde, entre otras situaciones. Es como el encuentro de tu y tu otro yo.
Ambas lectuas, breves y concisas me dejaron buen sabor de boca pero sobre todo, el deseo de compartirlo para que muchos otros lean este maravilloso libro.
Daniel, gracias por regalarme este libro, gracias por la dedicatoria, gracias por tu compañía siempre presta a compartir libros y lecturas.
"Nosotros los solitarios" de la editorial Pre textos es el libro con el que celebraron su XXV aniversario en el 2004. Es un libro compuesto por 26 cuentos escritos por sus autores consagrados y que todos tienen qué ver con libros, lectores y lecturas.
Esa noche decidí leer donde abiera página y fui a dar con un cuento maravilloso"Je me souviens" de Juan Bonilla y uno más de Felipe Benítez Reyes "Un borrador de Borges encontrado entre los papeles neoyorkinos de Abelardo Linares".
El primero trata sobre su afán de coleccionar el libro "Je me souviens" que cuenta él, es un libro donde su autor cuenta los "yo recuerdo" de su vida. Juan Bonilla dice que él recomienda a los escritores poner en práctica sus "yo recuerdo" de donde surgirán ideas literarias maravillosas.
El segundo trata de dos sujetos que se cruzan por la calle y sin conocerse tienen una vida en común: piensan que mataron en la guerra al mismo hombre y están enamorados de la misma mujer que a ninguno corresponde, entre otras situaciones. Es como el encuentro de tu y tu otro yo.
Ambas lectuas, breves y concisas me dejaron buen sabor de boca pero sobre todo, el deseo de compartirlo para que muchos otros lean este maravilloso libro.
Daniel, gracias por regalarme este libro, gracias por la dedicatoria, gracias por tu compañía siempre presta a compartir libros y lecturas.
domingo, septiembre 11, 2005
El gran castillo vagabundo
Hayao Miyazaki es el mago del cine infantil. Desde Remi y Heidi no recuerdo haber vivido emociones tan intensas como las que cuenta Miyazaki en sus películas. El viaje de Chihiro, Castillos en el cielo y ahora en cartetera El gran castillo vagabundo serán los clásicos que nuestros hijo recordarán.
En casa hemos visto cuando menos setenta veces El viaje de Chihiro y esta noche la veremos de nuevo. El gran castillo vagabundo es una historia que sigue la clásica línea de este cineasta: animación a mano, paisajes bellos y fantásticos, humanos que se convierten en especies raras, hechizos, brujas buenas y malas, seres indefensos y mascotas.
Todo lo que la niñez significa, con toda la magia de un niño, con estrellas y arcoiris, con flores y paisajes como solo en tu mente de niño existieron, así son las historias que Miyazaki nos regala a los padres que llevamos a los niños al cine.
Sus tramas son todas inteligentes y aunque en todas sus películas hay cosas que se repiten y personajes que te recuerdan a otros, la verdad es que son historias maravillosas para que nuestros hijos vean y piensen pero sobre todo son historias que te hacen abrandonar el mundo adulto en el que estamos inmersos.
No les cuento la historia para que vayan al cine, no importa si no tienen hijos o si ya crecieron y no van contigo al cine. Miyazaki es un cineasta que no debes perderte.
En casa hemos visto cuando menos setenta veces El viaje de Chihiro y esta noche la veremos de nuevo. El gran castillo vagabundo es una historia que sigue la clásica línea de este cineasta: animación a mano, paisajes bellos y fantásticos, humanos que se convierten en especies raras, hechizos, brujas buenas y malas, seres indefensos y mascotas.
Todo lo que la niñez significa, con toda la magia de un niño, con estrellas y arcoiris, con flores y paisajes como solo en tu mente de niño existieron, así son las historias que Miyazaki nos regala a los padres que llevamos a los niños al cine.
Sus tramas son todas inteligentes y aunque en todas sus películas hay cosas que se repiten y personajes que te recuerdan a otros, la verdad es que son historias maravillosas para que nuestros hijos vean y piensen pero sobre todo son historias que te hacen abrandonar el mundo adulto en el que estamos inmersos.
No les cuento la historia para que vayan al cine, no importa si no tienen hijos o si ya crecieron y no van contigo al cine. Miyazaki es un cineasta que no debes perderte.
domingo, septiembre 04, 2005
Las flores
Cuando era pequeña, mi abuelita me llevaba a la plaza de una escuela frente a su casa. En el camino veíamos flores silvestres y les poníamos nombre. Aún hoy no sé cómo se llaman, pero para mí, esa pequeña flor de color lila que cerece entre dos hojitas verdes se sigue llamando "la niña del barco".
Cuando mi madre murió, el jardinero que cuidaba sus flores plantó para mí un rosal blanco para que recordara a mi madre, y por muchos años, hasta que dejamos de vivir en esa casa, le puse agua a diario y me dio hermosas rosas blancas.
Si Patricio ve flroecillas que se cruzan por su camino, las corta y me las regala junto con un delicioso beso.
Mi esposo me manda hermosos ramos de flores en ocasiones especiales, siempre con la frae que nos hace cómplices desde hace diez años.
Anoche llegó con una preciosa rosa roja de olor delicioso y con ese pequeño detalle ha hecho un maravilloso fin de semana.
Qué maravilla que las flores existan.
Cuando mi madre murió, el jardinero que cuidaba sus flores plantó para mí un rosal blanco para que recordara a mi madre, y por muchos años, hasta que dejamos de vivir en esa casa, le puse agua a diario y me dio hermosas rosas blancas.
Si Patricio ve flroecillas que se cruzan por su camino, las corta y me las regala junto con un delicioso beso.
Mi esposo me manda hermosos ramos de flores en ocasiones especiales, siempre con la frae que nos hace cómplices desde hace diez años.
Anoche llegó con una preciosa rosa roja de olor delicioso y con ese pequeño detalle ha hecho un maravilloso fin de semana.
Qué maravilla que las flores existan.
jueves, septiembre 01, 2005
El fútbol
El fútbol jamás me había apasionado. Sin embargo y ante la insistencia de mi adorable angelito lo inscribí en el club donde mis hermanos jugaron en su niñez.
Hace diez años mis hermanos entrenaban con Tomás en el equipo de los 4 años, ahora Tomás entrena a Patricio. Y ahí me siento a verlo, a conocerlo, aprendo de él.
Me ha sorprendido su felicidad y entusiasmo ante un deporte que él mismo desconocía, me siento feliz de llevarlo porque él brinca de felicidad cuando el balón atraviesa la portería. Es feliz corriendo tras un balón, y yo de verlo.
Llego, me siento a verlo y mis recuerdos se agolpan: mi padre gritándole a mis hermanos "dale, es tuya, agárrala, quítasela". Mariano mi hermano llorando para que le dieran en su camiseta el número 3. Todos en domingo nos levantábamos temparano para hecharles porras a Tony y a Mariano.
Y la vida sigue.
Don Miguel, el presidente del club, me ve llegar y se acerca y me conforta al oído: Patricio es fuerte como su abuelo, se para y camina como él, míralo abueleó. Y ahí me siento a palmear a mi hijo. Qué feliz soy mientras mis ojos corren tras el balón que Patricio impulsa con sus pies.
Hace diez años mis hermanos entrenaban con Tomás en el equipo de los 4 años, ahora Tomás entrena a Patricio. Y ahí me siento a verlo, a conocerlo, aprendo de él.
Me ha sorprendido su felicidad y entusiasmo ante un deporte que él mismo desconocía, me siento feliz de llevarlo porque él brinca de felicidad cuando el balón atraviesa la portería. Es feliz corriendo tras un balón, y yo de verlo.
Llego, me siento a verlo y mis recuerdos se agolpan: mi padre gritándole a mis hermanos "dale, es tuya, agárrala, quítasela". Mariano mi hermano llorando para que le dieran en su camiseta el número 3. Todos en domingo nos levantábamos temparano para hecharles porras a Tony y a Mariano.
Y la vida sigue.
Don Miguel, el presidente del club, me ve llegar y se acerca y me conforta al oído: Patricio es fuerte como su abuelo, se para y camina como él, míralo abueleó. Y ahí me siento a palmear a mi hijo. Qué feliz soy mientras mis ojos corren tras el balón que Patricio impulsa con sus pies.
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