domingo, enero 30, 2011

Diez años

Querido Patricio,
Hace diez años tu padre y yo te recibimos con sorpresa. Tu pequeño cuerpo cabía entre mis brazos, o te acurrucabas boca a abajo en el pecho de tu padre. Todavía recuerdo cuando llegamos al departamento contigo, y nos quedamos solos. Apenas volteamos a vernos con miedo y alegría. Tu llegada a nuestras vidas, la habíamos planeado, desde que éramos novios, bajo un árbol grande. Ahí soñamos con una vida juntos, con los hijos que llegarían y con envejecer juntos.

Pasaron los días. Aprendí contigo a ser madre y contigo, tu padre, recuperó su vida. Caminaste a los diez meses, hablaste perfecto al año. ¿Te acuerdas cuando cantábamos en el carro las canciones de Pescetti? o cuando paseabas en bicicleta en el Parque Santa Rosa?, te acuerdas cuando te llevábamos a los parques de la colonia Roma?, te acuerdas Patricio, cuando me pedías que te arrullara? cuando despertabas sobresaltado por las noches y despertabas en nuestra cama?

Hijo, estás creciendo, y con el tiempo nuestra relación irá cambiando. Por ahora me toca guiarte, después llegará el día, en el que seamos amigos. No desesperes. El tiempo pasa rápido. Hace unos años abrí este blog, para ir recorriendo nuestras vidas, para que quedara de tu vida y la mía algo escrito. Para que sepas cuántas cosas pasaron entre tu vida y la mía.

Esta vez solo quiero decirte, que tu vida es motivo de la mía y de la de tu padre. Quiero que sepas que estoy muy orgullosa de todos tus logros como niño, como deportista, como scout, pero sobre todo como estudiante. Cada mes que pasa y que me demuestras tu esfuerzo con los diplomas, no puedo más que sentirme orgullosa.

Patricio, que nunca haya espacio en tu corazón para dudar de tu capacidad, y ten la certeza de que siempre, desde cualquier lugar, estaré apoyándote y amándote.

Te amo (calabaza),
Tu mami.

lunes, enero 10, 2011

Sze Tsung Leong: viajar por sus horizontes

Fui al Museo Marco -que sigue siendo mi casa- para visitar sus exposiciones. Disponía de muy poco tiempo, y había empezado por una de arquitectura (no menos interesante).
En poco menos de diez minutos recorrí las salas que albergan la exposición. La museografía, sugiere el horizonte del ojo humano. Su división temática, abarca eso: una playa, un terreno, una ciudad.
Las texturas y colores de las fotografías nos recuerdan que los horizontes pueden ser verdes, azules, grises o cafés. Con gente, sin ella, con mascotas o sin ellas, con edificios o arena de mar, con agua de playa o bien de un lago, con edificios o en medio de la nada.
Así son los horizontes a los que Leong nos invita a asomarnos. Inicia en California y termina en Teotihuacan. En medio podemos encontrar cualquier lugar minúsculo, que al formar un horizonte, se empodera ante nuestros ojos.
Si lo recorres con rapidez -como hice yo- con la guía de sala en mano (para detenerte solo donde la curiosidad te atrapa) tendrás las sensación de un maravilloso viaje por carretera, donde solo te detiene la contemplación.
Te esperan 160 horizontes, casi todos desconocidos o incluso, como me percaté de que tenía frente a mi el Rancho Cucamonga (ubicado en california), me percaté de que no lo conocía como me sugería Leong.
Adelante, va un viaje, donde solo pagas la entrada a un museo y sales con la sensación de haber realizado unas vacaciones, sin la pérdida de tiempo de hacer y cargar maletas.

domingo, enero 02, 2011

Cumplir años

Cumplir años es un ejercicio para mí, pegado al fin de año. Llega junto con la anécdota familiar -porque si mi madre viviera lo contaría anualmente- que no pudieron ir a la boda de mi tío Lorenzo y mi tía Martha porque se me ocurrió nacer. Ante tal, seguramente yo pediría un reconocimiento por haberles dado espacio para una tranquila cena de fin de año y aunque seguramente pescamos crudo al médico que atendió el parto. No importa, llegué bien, a tiempo, pequeña y chillona, y capricornio. A callar.
El caso es que ahora, pasados unos cuantos añitos, me doy cuenta que mi padre tenía razón, "los regalos cambian con el tiempo" y así ha sido. Este año, recibí del mayor de mis hijos una linda presentación en la que me confiesa que el cielo sería poco para describirme y eso me hizo levitar.
Por otra parte, solo me queda reconciliarme con la vanidad. Siempre me reí del bótox y de todas esas estupideces que de repente, como si nada, me empiezan a guiñar el ojo. Y qué tal si me relleno esa arruguita de la frente para no usar fleco, y qué tal si bajo veinte kilos este año para terminar en una talla de adolescente, y en eso, empiezas a pensar que no está de más entonces (aprovechando la vuelta) una lipectomía o un levantamiento escultural, de lo que la maternidad te ha robado.
Estaba frente al espejo esta mañana sacando cuentas, y después pensé "bueno ridícula me veré en mi graduación de maestría luciendo como una guerca de 20 años cuando todo mundo sabe mi edad". Pero lo confieso, solo por hoy pienso eso.
En fin, la impetuosa arañada que le doy a la década de los cuarenta, me hace pensar en todas esas cosas tontas y locas que debo hacer antes de llegar a los 50, antes de convertirme en todo lo que no quiero: suegra, abuela y todos esos largos etcéteras que acompañan mi idea de mi futuro en otras décadas, para la cual, como siempre, exisitirá otra vía de escape.
Gracias a mi esposo, a mis hijos, a mis amigos y amigas que se hicieron presentes (casi en manifestación tumultuosa, debo confesar, que este cumpleaños, ha sido maravilloso y apenas se van mis hermanos y llega mi otra familia, la que yo he escogido.
A todos gracias.

viernes, diciembre 31, 2010

La última noche del año

Solo celebraba la entrada del año cuando vivía en casa de mi padre. Entonces preparábamos alguna cena, compartíamos juntos y después barríamos y quemábamos las hojas de ese árbol que aún está a lado derecho de la casa.
Recuerdo que apenas entraba la noche nueva y salíamos a tronar cuetes. Mi padre se divertía prendiendo aquellos estruendosas palomas que metía dentro de tinas metálicas y que tras aquel ruido, desataban las alarmas de los carros de los vecinos.
Pasábamos días riendo de cómo aquellos vecinos nos veían con caras raras cuando pensaban que algo podía haber sucedido a sus flamantes carros.
Recuerdo que esas noches mi padre nos abrazaba fuertemente contra su pecho y pronunciaba sus buenos deseos. Sus ojos, siempre tristes, seguramente añorando abrazar a los hijos que tenía lejos, a los padres que ya no estaban, o recordando su niñez.
A su memoria y a mis hermanos les dedico este breve y amoroso texto para recordarlo con cariño.
A mis hijos para que cuando crezcan sepan cómo eran estas noches con su abuelo.
Feliz año.

domingo, diciembre 26, 2010

Vacaciones

Siempre hago planes con mis vacaciones, para no sentir que pierdo el tiempo. Este año tengo una interminable lista de cosas: terminar un libro pendiente (no mío, claro); terminar el nuevo número (doble) de la revista que edito. Revisar pruebas de imprenta.
Leer tres libros que me tocarán el siguiente semestre en la clase de Hermenéutica,
terminar tres libros de Comte, uno de filosofía y trasculcar con minucia los tomos de mi nuevo diccionario filosófico que me regalo Daniel.
Leer mi regalo de navidad: Tierra, Tierra de Sándor Márai, mi autor favorito (me gusta la no ficción).
Las labores propias de mi casa se incluyen en la lista. Y claro, siempre habrá tiempo para ver House (temporadas atrasadas) y las películas que mis hijos me receten en estos días. Tendré tiempo para jugar con Patricio Super Mario Bros y demostrarle que tengo máster en ese juego, que lo entiendo todo y que podemos jugar juntos.Quiero elegir los mejores dibujos de Mauricio y hacerle un librito.
Quiero escribir mis recuerdos en mi blogg y ver de nuevo mis películas favoritas: París te amo, Amelie, y las nuevas películas que nos regalaron (AyO) esta navidad.Quiero ver la última temporada de Tudors.
Quiero sanar de esta gripe y dormir una semana completa.
Quiero cumplir años y quebrar piñata.
Quiero pasar el año nuevo en Bustamante y pasear con mis hijos a la orilla de su ojo de agua.
Quiero.

Navidad(es)

Navidad: cocinar en casa para mi familia. Recordar a mi padre en la cocina desde un día antes. Recordar el aroma de su pavo. Su rostro iluminado cuando abríamos sorprendidos nuestros regalos. Recordar la última muñeca que me trajo Santa Claus. Las posadas en casa de mi tía Andrea y acostar al niño el 24 por la noche, descubrir en su cuarto los regalos que nos dejaba el niño Jesús.
El nacimiento en casa de mi abuela Tutitos y mi bisuabuela inventando cosas para regalarnos. La comida del 25 en su casa, a donde llegábamos con los juguetes nuevos que compartíamos con los primos, aunque siempre termináramos jugando en el patio del kinder de mi abuela.
Crecer, ir a las bodas de los primos, ver a sus hijos, volver a casarse, vernos con cariño y recordar lo que nos une.

lunes, noviembre 15, 2010

Volver al futuro

Fuimos al cine con otros amigos a ver Volver al Futuro. Patricio, mi hijo lo primero que dijo fue que ver esa película era un robo. La habíamos visto tantas veces en tv que no podía comprender nuestro motivo de estar ahí.
Una experiencia muy divertida fue ver el estreno de una película que vimos por primera vez hace 25 años. Todos los aparatos que aparecían en película están ahora en desuso: el reloj, el despertador, los carros, el tipo de actuación. Además casi todos los asuntos se habrían podido resolver con una sencilla llamada a celular.
Por supuesto, los adultos gozamos el hecho, reímos a mares, y claro, las damas lamentamos el destino del cándido Michael J. Fox.
Sin embargo, no cabe duda, que reestrenar las películas de nuestra infancia es un buen motivo para reencontrarnos con lo que fuimos hace 25 años.
Vayan al cine, no se la pierdan, y claro, vayan con sus amigos de generación, es una experiencia maravillosa aunque todos sepamos el final.

sábado, noviembre 13, 2010

Visita a Javier Zarazúa

Hoy fui a ver a mi amigo escultor Javier Zarazúa. Lo conocí cuando empezaba la edición de lo que sería el catálogo de La Lagartera, la primera escultura monumental del artista mexicano Francisco Toledo. El pretexto esta vez fue llevarle ejemplares del catálogo de esa obra que preparó junto al mítico Oaxaqueño.
Desde entonces tendimos un puente de deliciosa empatía, y aunque nos vemos una vez al año, él sabe que gozo su presencia, su obra, su casa, su charla, sus perros.
Vive allá, en un lugar alto y lindo, donde tiene una vista de montañas increíbles.
Vi su obra, la que cocina ahora, después de una larga pausa en su obra personal. Prepara un mundo fascinante, mítico, maravilloso. Quizá lo que más me gusta en la obra de Javier es descubrir que siempre, tienen un mundo por explorar, nunca se repite.
Esta vez los materiales nos remiten a la naturaleza,las formas nos remiten a mundos tan puros, que solo de niños pudimos haber imaginado.
Esperamos que termine pronto, que nos desvele ese mundo maravilloso, que solo él es capaz de crear.
Un abrazo, con el deseo de que pronto podamos abrazar su obra.

Nueva Época

Esta mañana, después de muchos años sin hacerlo, al menos continuamente, pensaba en un buen motivo para continuar con este espacio que fue tan mío y que hoy me parece tan ajeno.
Hoy soy otra, hago otras cosas, otras distintas me ocupan. Quizá tengo menos tiempo. Pero en el fondo, queda algo de mi.
Desde una nueva ventana, desde un nuevo sol, desde una nueva piel, espero a tomar el mismo tren, en esa, la misma parada en la que pensaba que escribir saciaba el alma.
En este ejercicio de desnudez, donde nadie te conoce, nadie sabe quién eres y tu vida está ahí aguardando.
Como dice Ismael Serrano "una vida cargada de sueños".
Salud, por una nueva época, espero distinta y prolífica.
Espero interesante.

viernes, mayo 28, 2010

Paul Mac Cartney

Está en México, para dar un concierto. Lo escucho y pienso que mis padres cantaron con ellos, y se veían jovencitos como en los videos de youtube, entonces canto, como si cantaran ellos. Y en cierta forma pienso que es mejor que estén en el cielo para que no vean en lo que se ha convertido este país, esta ciudad, donde, de no ser por los conciertos, no hubiera notas positivas.

viernes, marzo 05, 2010

Viernes

Los viernes me duelen. Me recuerdan la niñez, era el único día de la semana que esperaba con ansia para ver a mis abuelos. El resto de la semana me dolía vivir.
Ahora solo los viernes me duelen, creo que es porque me recuerda que hubo un tiempo en el que no me preocupaba por lo que ahora.

Me duelen los viernes porque termino cansada de la semana y también porque me doy cuenta de lo rápido que se va el tiempo. Ese que a veces quiero que se detenga o se devuelva, que se congele como en los comerciales, o que me inunde de energía.

Me duelen los viernes porque me doy cuenta que toda la semana
lo ansío y luego, cuando llega la hora de estar en casa, estoy tan cansada, que no tengo ánimo de la mayoría de las cosas que planeo hacer ese día por la noche.

Me duele, en especial este viernes, seguramente porque estuvo nublando y frío, porque no hice ejercicio, porque pienso en el dolor que otra persona está pasando en este momento.

Me duelen los viernes porque compruebo que toda la semana hay malas noticias. Me agobia la ciudad, esta ciudad de preciosas e inmensas montañas.

Me duele este viernes porque me pregunto qué haré este fin de semana y no quiero oír lo que harán los demás: ir a visitar a sus padres, me duele, porque los nuestros ya no están.

Me duelen los viernes, son agobiantes, turbios, fríos y secos, lánguidos, huecos. Ya no son lo que amaba. Me duelen los viernes. Que alguien los borre del calendario.

jueves, enero 28, 2010

Recordatorio

Papá,

Te escribo un poco para recordarte que tu nieto hoy cumple 9 años. Recuerdas esa mañana tan fría? Bueno, el tiempo pasa. Cada vez me sorprendo repitiendo los mismos argumentos que me decías: cómo te fue en las calificaciones? Ese nueve, no pudo ser un diez? Te sacaste el segundo lugar, quién se sacó el primero?, No me importa lo que hagan los demás, tu vas a hacer lo que yo te diga porque si te lo digo es por algo. Y tantas otras.

Pero Patricio está muy bien, es muy inteligente y es un buen niño. Tiene grandes planes con su vida, a menudo me recuerda a mi, y yo trato de alentarlo como lo hacías conmigo. Recuerdas cuando Pato gateaba hacia ti? Si, ya se que lo que estás pensando, pero no te preocupes, claro que le he contado que cada día, desde que nació -sin faltar uno solo- ibas a verlo. Te recordamos a menudo. Ya pregunta por ti, que cómo eras, que qué hacías y siempre le cuento cosas lindas, para que sienta un poco menos su lejanía.

Lleva tu segundo nombre, si te acuerdas verdad? y también es su segundo nombre pero él lo usa un poco más que tu. La relación de Pato con su padre es muy linda, se quieren mucho y a menudo, mientras ven el fútbol, me remite a esos fines de semana en los que disfrutábamos tanto el fútbol americano, o los mundiales de soccer, o las series de béisbol.

Debieras aparecerte, porque te he soñado tanto. No entiendo porqué no hablamos claro antes de tu partida. Seguramente no tuve el valor de despedirme, tal vez hubiera bastado si te hubiera dicho lo que ahora: un día como hoy, estuvimos juntos por última vez en el gran acontecimiento de mi vida, fuiste el primero que conoció a mi nene, tu primer nieto.

Días, semanas, meses, años, casi una década y no pasa un día sin que te recuerde. Gracias por estar siempre, incluso ahora, conmigo.
Un fuerte muy fuerte abrazo.
Te quiero de aquí al cielito, de ida y vuelta, y de regreso. Te acuerdas que así nos decíamos?

martes, diciembre 22, 2009

Navidad

Tendría tres o cuatro años. Vivíamos entonces en la casa de mi abuela materna,acabábamos de llegar de vivir en México, donde mi padre había estudiado su postgrado de ginecología.

Esa navidad había pedido una larga lista de regalos: una casita de muñecas blanca y con techo rojo, unos collares, una bolsita, trastecitos y una muñeca "la comiditas". La mañana del 25 de diciembre, salté de la cama para ir corriendo al árbol y no encontré nada balo el árbol. Mi padre corrió detrás de mi, seguido por mi madre. Claudia, ve por la ventana, quizá dejó algo afuera. Recuerdo que apenas alcanzaba el filo de la ventana y ahí estaba una enorme casita blanca con techo rojo. Aún ahora me palpita el corazón cuando recuerdo la emoción que sentí entonces, cuando, al abrir la puerta de mi casita encontré en su interior una mecedora de terciopelo turqueza y en ella sentada a la muñeca que había pedido. Pasé horas maravillosas en esa casita y también, recuerdo haber llorado amargamente un par de años después, cuando mi madre murió, y cuando abruptamente, me develaron el misterio de la navidad.

Esa casita duró muchos años en el mismo patio de la casa de mis abuelos. Ahora ya no exite, mis abuelos no están, mis padres tampoco y si lo pienso con detenimiento, estoy segura, que lo mejor de la navidad son precisamente los recuerdos y claro, lo que estemos dispuestos a añadir a la historia personal de nuestras vidas, que en muchos sentidos, pertenece a nuestros hijos, a nuestra pareja y a nosotros mismos.

lunes, septiembre 28, 2009

Mauricio 3 años

Antes de que naciera Mauricio, su padre solía decir que faltaba alguien en la fiesta. Él fue el primero que lo vio nacer. Lo vio aún en mis entrañas, en esa bolsa humeante, seguro nos contempló unidos por nuestros ombligos y estuvo cuando ese cordón se cortó y nuestras vidas tomaron sus rumbos.

Hoy cumple tres años y se levantó muy contento, le cantamos las mañanitas y no tardó en cantarlas, de nuevo, él mismo. Bajó por las escaleras hecho un galán de pequeño uniforme y entre sus brazos sus dos regalos: un globo y una pelota. Parecía que no necesitaba más en el mundo para ser feliz, y es cierto.

Llegó a la escuela caminando a prisa, con la mochila nueva que su padre le compró y entró a su salón partiendo plaza, con todo listo para festejar con sus compañeritos.

Es un niño que ha luchado mucho por vivir, por superar a su propio organismo y me siento terriblemente orgullosa de él, de su salud y de todos los pequeños logros que tiene a diario.

Mauricio, sirvan estas letras para decirte que ha sido un placer compartir contigo estos tres años: te amo desde que supe que existías.

jueves, octubre 30, 2008

Súit 626 A

La muerte llegó a InkMex
speaking Spanglish la muy descarada
Agarra tu VilaCuentos!
pa que hables como dios manda
Brenda le secreteaba

La tumba de errores
a Carmen y Alex esperaba
but they were in a cold
while la huesuda se atragantaba
Im in step 60, Today is my deadline!

Why is Perla, Jorge and Moni
out to lunch si tenemos una entrega?
Gritaba Kent, mientras la muerte
in NY merodeaba

Primero llévame chula!
le coqueteaba el güero a la flaca
pa acompañar a mis Rayas
a sus profundas aguas

"Afanosito" Pablo y Marian fixeaban
cuando un Think Aloud le hablaba
an den chi cos que la muelte no épera
in a Cuban sound alguien espelleaba

A las Lores y a Ale
las pezcó en la zapatería
pos fashion siempre estarían:
anden nenas que a Gayathri
ya la cargo pa que la dejen
absolutely fashion

Cansada la muerte estaba
de tanto jale en la súit 26
cuando sus trackers no le cuadraban
y a mi Ross se la agenciaba
juntas descubrieron que Lavín
era el que faltaba.

A Israell le habló a medio travel:
Los de Tayson me hablaron
pa que desocupe tu piso
más si llegamos a un buen acuerdo
a unos nuevos te dejo
Toma la lista pa que no te ilusiones:
Dalya, Lawra, Tonyo y Kikes
y musho te encargo que Ali los averigüe.

A Fer le soprendió en Lunes
pos así era su costumbre
pero primero dejó
mis bolsillos llenos de dulces.

domingo, octubre 28, 2007

Un año despues

Dejé de escribir porque mi vida entró en una vorágine de sobrevivencia. Mauricio Alberto nació inesperadamente la madrugada del 28 de septiembre hace un año, a unas horas de nacer, hizo su aparición el Refljo Gastro Esofágico que nos visita en cada toma de biberón. Cada nuevo alimento puede ser bien tolerado o desatar en su pequeó cuerpo toda serie de reacciones alérgicas.

Desde entonces en casa, todos sobrevivimos. Abrazo a Mau cada mañana esperando que ese sea el día en el que el Reflujo desaparezca de nuestras vidas. Lo abrazo y lo beso cada minuto, él sabe que yo entiendo el dolor de cada rejurgitación y que velo todas las noches su sueño para que la pase lo mejor que pueda. Dios sabe que a él le confío la vida de mi hijo cada segundo y yo deposito en él mi cordura, mi paciencia, para que mágicamente brote un poco más y tenga mis cinco sentidos listos, sin agotarme.

Ha sido un año muy difícil, a prueba de todo, incluso de mí, pero cada sonrisa de Mau, cada abrazo de Patricio, cada mirada de Daniel me sostienen, aún cuando creo que de mi ya no queda nada.

Sobrevivo pues, desde hace un año a esto, al cambio de casa, a la distancia, a ver poco a los amigos, a dejar el trabajo para cuidarle, a dormir poco, a dejar de escribir aqui, y justo ahora que entré me topé con la amorosa sorpresa de que encontrarme con agradables comentarios, que me obligan a publicar un poco más seguido, por ahora, esta es mi amorosa muestra de gratitud a sus comentatios.

domingo, agosto 27, 2006

A un mes

Estoy a un mes de recibir a Mauricio. Su cuerpo ha invadido al mío, llevo ocho kilos y ocho meses. A estas alturas mis pies se hinchan, me duele caminar y el insomnio arranca mis noches y en su lugar me deja oscuras ojeras.

Ya camino como pinguino, pido tiempo en cada esquina, me da mucha hambre y me siento llena con cualquier cosa, sudo a chorros y por lo pronto el único ferviente deseo que tengo es que este calor cese y que mi dolor de espalda se aleje.

Hoy preparé la maleta para el hospital con mis cosas y las de mi bebé, este hijo que aún no conozco, pero que ya tiene cuna, ropa, biberones, tarjetas con su nombre y el de su hermano para los regalos de las fiestas y claro, una familia ansiosa por recibirlo.

martes, agosto 22, 2006

¿Somos los mismos de siempre?

Camino al colegio, en el primer día de clases de su último año de preescolar, Patricio me pregunta si somos los mismos de siempre. Percibo entonces ese lento desasosiego y para tranquilizarle le explico que cada día somos diferentes por lo que aprendemos, por lo que vivimos, por lo que nos acontece y en ese instante lo comprende todo y lo apega a sus argumentos.

En silencio regreso a casa con una sola imagen en mente: le dejé sentado en una banca desde donde agitaba muy contento su manita diciéndome adiós, y pienso que ya no estará más en esas amables mesitas de colores, está dejando la primera infancia, ya lo cuestiona todo, ya siente la necesidad de huir de sí mismo.

Espero tener siempre una respuesta clara y espero estar ahí cuando me necesite para extenderle los brazos o para ofrecerle un café.

jueves, julio 27, 2006

Nació Ian

Hoy a las 4:18 de la mañana nació mi primer sobrino, Ian. Es hijo de la más pequeña de mis hermanas, Mariana. Tiene la boca perfectamente delineada y roja, su piel es blanca y tiene la nariz de su madre.

Ian hace madre a mi hermana y a mi me hace tía. No puedo explicar ese sentimiento que me invadió cuando crucé el cuarto para verlo entre esa cobija celeste que envuelve su pequeño y cálido cuerpo. Es un niño tranquilo que solo hace muecas y le salen hoyitos cuando sonríe. Lo sentía pequeño entre mis brazos.

Hoy es un día muy feliz para sus padres, para mi, para Patricio que se convierte en el tío mayor.

Bienvenido Ian, todos abrazamos con cariño tu llegada.

miércoles, julio 12, 2006

Por la calle de Aramberri

Manejaba cerca de la calle Aramberri. Ahí donde está la Lizardi y recordé que ese era el camino que mi padre tomaba para llegar al consultorio. Imaginé a Daniel cruzando la calle para llegar a esa escuela donde estuvo de niño.
Me acordé de las películas que vi en el Cine Montoya y donde seguramente en alguna función coincidí con Daniel sin saberlo. Me gusta imaginar que de niños nuestros caminos se cruzaron. Me acordé de cuando las lluvias del huracán Gilberto llenaron esas calles de agua, estaba entonces en la secundaria.
Recordé que en una ocasión tomé el ruta 46 de lado contrario de la calle y en lugar de llegar al consultorio de mi padre, llegué a no se qué colonia, donde tuve qué tomarlo de regreso, me había quedado dormida.
Todo eso recordaba cuando vi a un hombre de pelo entrecano, con lentes y justo con la complexión de mi padre. En ese momento, sin pensarlo, casi me detengo para bajarme y abrazarlo, pero su mirada se cruzó con la mía y entendí que no era él y la sensación de bienestar y cobijo que de pronto me invadió, en un segundo me abandonó.