contraelolvido

Mi memoria en construcción

jueves, enero 28, 2010

Recordatorio

Papá,

Te escribo un poco para recordarte que tu nieto hoy cumple 9 años. Recuerdas esa mañana tan fría? Bueno, el tiempo pasa. Cada vez me sorprendo repitiendo los mismos argumentos que me decías: cómo te fue en las calificaciones? Ese nueve, no pudo ser un diez? Te sacaste el segundo lugar, quién se sacó el primero?, No me importa lo que hagan los demás, tu vas a hacer lo que yo te diga porque si te lo digo es por algo. Y tantas otras.

Pero Patricio está muy bien, es muy inteligente y es un buen niño. Tiene grandes planes con su vida, a menudo me recuerda a mi, y yo trato de alentarlo como lo hacías conmigo. Recuerdas cuando Pato gateaba hacia ti? Si, ya se que lo que estás pensando, pero no te preocupes, claro que le he contado que cada día, desde que nació -sin faltar uno solo- ibas a verlo. Te recordamos a menudo. Ya pregunta por ti, que cómo eras, que qué hacías y siempre le cuento cosas lindas, para que sienta un poco menos su lejanía.

Lleva tu segundo nombre, si te acuerdas verdad? y también es su segundo nombre pero él lo usa un poco más que tu. La relación de Pato con su padre es muy linda, se quieren mucho y a menudo, mientras ven el fútbol, me remite a esos fines de semana en los que disfrutábamos tanto el fútbol americano, o los mundiales de soccer, o las series de béisbol.

Debieras aparecerte, porque te he soñado tanto. No entiendo porqué no hablamos claro antes de tu partida. Seguramente no tuve el valor de despedirme, tal vez hubiera bastado si te hubiera dicho lo que ahora: un día como hoy, estuvimos juntos por última vez en el gran acontecimiento de mi vida, fuiste el primero que conoció a mi nene, tu primer nieto.

Días, semanas, meses, años, casi una década y no pasa un día sin que te recuerde. Gracias por estar siempre, incluso ahora, conmigo.
Un fuerte muy fuerte abrazo.
Te quiero de aquí al cielito, de ida y vuelta, y de regreso. Te acuerdas que así nos decíamos?

martes, diciembre 22, 2009

Navidad

Tendría tres o cuatro años. Vivíamos entonces en la casa de mi abuela materna,acabábamos de llegar de vivir en México, donde mi padre había estudiado su postgrado de ginecología.

Esa navidad había pedido una larga lista de regalos: una casita de muñecas blanca y con techo rojo, unos collares, una bolsita, trastecitos y una muñeca "la comiditas". La mañana del 25 de diciembre, salté de la cama para ir corriendo al árbol y no encontré nada balo el árbol. Mi padre corrió detrás de mi, seguido por mi madre. Claudia, ve por la ventana, quizá dejó algo afuera. Recuerdo que apenas alcanzaba el filo de la ventana y ahí estaba una enorme casita blanca con techo rojo. Aún ahora me palpita el corazón cuando recuerdo la emoción que sentí entonces, cuando, al abrir la puerta de mi casita encontré en su interior una mecedora de terciopelo turqueza y en ella sentada a la muñeca que había pedido. Pasé horas maravillosas en esa casita y también, recuerdo haber llorado amargamente un par de años después, cuando mi madre murió, y cuando abruptamente, me develaron el misterio de la navidad.

Esa casita duró muchos años en el mismo patio de la casa de mis abuelos. Ahora ya no exite, mis abuelos no están, mis padres tampoco y si lo pienso con detenimiento, estoy segura, que lo mejor de la navidad son precisamente los recuerdos y claro, lo que estemos dispuestos a añadir a la historia personal de nuestras vidas, que en muchos sentidos, pertenece a nuestros hijos, a nuestra pareja y a nosotros mismos.

lunes, septiembre 28, 2009

Mauricio 3 años

Antes de que naciera Mauricio, su padre solía decir que faltaba alguien en la fiesta. Él fue el primero que lo vio nacer. Lo vio aún en mis entrañas, en esa bolsa humeante, seguro nos contempló unidos por nuestros ombligos y estuvo cuando ese cordón se cortó y nuestras vidas tomaron sus rumbos.

Hoy cumple tres años y se levantó muy contento, le cantamos las mañanitas y no tardó en cantarlas, de nuevo, él mismo. Bajó por las escaleras hecho un galán de pequeño uniforme y entre sus brazos sus dos regalos: un globo y una pelota. Parecía que no necesitaba más en el mundo para ser feliz, y es cierto.

Llegó a la escuela caminando a prisa, con la mochila nueva que su padre le compró y entró a su salón partiendo plaza, con todo listo para festejar con sus compañeritos.

Es un niño que ha luchado mucho por vivir, por superar a su propio organismo y me siento terriblemente orgullosa de él, de su salud y de todos los pequeños logros que tiene a diario.

Mauricio, sirvan estas letras para decirte que ha sido un placer compartir contigo estos tres años: te amo desde que supe que existías.

jueves, octubre 30, 2008

Súit 626 A

La muerte llegó a InkMex
speaking Spanglish la muy descarada
Agarra tu VilaCuentos!
pa que hables como dios manda
Brenda le secreteaba

La tumba de errores
a Carmen y Alex esperaba
but they were in a cold
while la huesuda se atragantaba
Im in step 60, Today is my deadline!

Why is Perla, Jorge and Moni
out to lunch si tenemos una entrega?
Gritaba Kent, mientras la muerte
in NY merodeaba

Primero llévame chula!
le coqueteaba el güero a la flaca
pa acompañar a mis Rayas
a sus profundas aguas

"Afanosito" Pablo y Marian fixeaban
cuando un Think Aloud le hablaba
an den chi cos que la muelte no épera
in a Cuban sound alguien espelleaba

A las Lores y a Ale
las pezcó en la zapatería
pos fashion siempre estarían:
anden nenas que a Gayathri
ya la cargo pa que la dejen
absolutely fashion

Cansada la muerte estaba
de tanto jale en la súit 26
cuando sus trackers no le cuadraban
y a mi Ross se la agenciaba
juntas descubrieron que Lavín
era el que faltaba.

A Israell le habló a medio travel:
Los de Tayson me hablaron
pa que desocupe tu piso
más si llegamos a un buen acuerdo
a unos nuevos te dejo
Toma la lista pa que no te ilusiones:
Dalya, Lawra, Tonyo y Kikes
y musho te encargo que Ali los averigüe.

A Fer le soprendió en Lunes
pos así era su costumbre
pero primero dejó
mis bolsillos llenos de dulces.

domingo, octubre 28, 2007

Un año despues

Dejé de escribir porque mi vida entró en una vorágine de sobrevivencia. Mauricio Alberto nació inesperadamente la madrugada del 28 de septiembre hace un año, a unas horas de nacer, hizo su aparición el Refljo Gastro Esofágico que nos visita en cada toma de biberón. Cada nuevo alimento puede ser bien tolerado o desatar en su pequeó cuerpo toda serie de reacciones alérgicas.

Desde entonces en casa, todos sobrevivimos. Abrazo a Mau cada mañana esperando que ese sea el día en el que el Reflujo desaparezca de nuestras vidas. Lo abrazo y lo beso cada minuto, él sabe que yo entiendo el dolor de cada rejurgitación y que velo todas las noches su sueño para que la pase lo mejor que pueda. Dios sabe que a él le confío la vida de mi hijo cada segundo y yo deposito en él mi cordura, mi paciencia, para que mágicamente brote un poco más y tenga mis cinco sentidos listos, sin agotarme.

Ha sido un año muy difícil, a prueba de todo, incluso de mí, pero cada sonrisa de Mau, cada abrazo de Patricio, cada mirada de Daniel me sostienen, aún cuando creo que de mi ya no queda nada.

Sobrevivo pues, desde hace un año a esto, al cambio de casa, a la distancia, a ver poco a los amigos, a dejar el trabajo para cuidarle, a dormir poco, a dejar de escribir aqui, y justo ahora que entré me topé con la amorosa sorpresa de que encontrarme con agradables comentarios, que me obligan a publicar un poco más seguido, por ahora, esta es mi amorosa muestra de gratitud a sus comentatios.

domingo, agosto 27, 2006

A un mes

Estoy a un mes de recibir a Mauricio. Su cuerpo ha invadido al mío, llevo ocho kilos y ocho meses. A estas alturas mis pies se hinchan, me duele caminar y el insomnio arranca mis noches y en su lugar me deja oscuras ojeras.

Ya camino como pinguino, pido tiempo en cada esquina, me da mucha hambre y me siento llena con cualquier cosa, sudo a chorros y por lo pronto el único ferviente deseo que tengo es que este calor cese y que mi dolor de espalda se aleje.

Hoy preparé la maleta para el hospital con mis cosas y las de mi bebé, este hijo que aún no conozco, pero que ya tiene cuna, ropa, biberones, tarjetas con su nombre y el de su hermano para los regalos de las fiestas y claro, una familia ansiosa por recibirlo.

martes, agosto 22, 2006

¿Somos los mismos de siempre?

Camino al colegio, en el primer día de clases de su último año de preescolar, Patricio me pregunta si somos los mismos de siempre. Percibo entonces ese lento desasosiego y para tranquilizarle le explico que cada día somos diferentes por lo que aprendemos, por lo que vivimos, por lo que nos acontece y en ese instante lo comprende todo y lo apega a sus argumentos.

En silencio regreso a casa con una sola imagen en mente: le dejé sentado en una banca desde donde agitaba muy contento su manita diciéndome adiós, y pienso que ya no estará más en esas amables mesitas de colores, está dejando la primera infancia, ya lo cuestiona todo, ya siente la necesidad de huir de sí mismo.

Espero tener siempre una respuesta clara y espero estar ahí cuando me necesite para extenderle los brazos o para ofrecerle un café.