miércoles, junio 01, 2011

¿Dónde me quedé?

Casi siempre me preguntan que si soy de aquí (Monterrey) eso me hace sospechar que soy una regia atípica. Tampoco me interesa mucho saber qué es lo que descubren en mí que les parezca raro. Entonces salgo al paso diciendo que de niña, viví en el DF.
Ahora está bien decirlo porque cualquier ciudad parece mejor para radicar.
El caso es que siempre he renegado de mi regiomontaneidad porque nunca (excepto cuando iba a EU) sentía que era de aquí.
Siento como si perteneciera más al sur que al norte o a cualquier sitio menos al que relamente nací. Nunca he soportado el clima, ni el culto a la fregonería, ni me identifico con algún sellito regiomontano.
Hace poco escuché y critiqué una charla de Norbert Bilbeny que versaba sobre el ciudadano cosmopolita. Particularmente en la expresión de que cualquiera se siente ciudadano de cualquier lado.
El caso es que hace unos días, pisé un suelo distinto, y si bien, no soy de ahí, ni tampoco lo comprendí todo, mi empatía me decía de aquí eres. Y de ahí soy. De esa otredad, tan distinta a la que mi cotidianidad permite, tan distinta a todo lo que ví y viví antes, y entonces, me inunda eso que Pessoa describía como saudade.
Ya no estoy ahí, ya no como lo que ahí, no camino por sus calles, ni visto como las mujeres de ese sitio, y de pronto siento que dejé mi corazón allá, mi sentido de la pertenencia en cualquier esquina.
En mi maleta llegó la ropa de manta, los chales y los collares, todo venía ahí, excepto mi corazón, ese se habrá quedado ahí, en cualquier plato de mole, en cualquier vasito del mezcal que bebí o se lo habrán llevado los pajaritos que me despertaban por las mañanas en ese lindo patiecito del hotel.
El caso es que me siento como un cascarón vacío. Y me pregunto, si eso del ciudadano cosmopilita y ese término de diaspora people aplica o replica en mi.

sábado, mayo 21, 2011

Para Tony en su cumpleaños.

Eres el más chiquito de los hermanos. El más chiquito de la casa. Tu nombre lo llevó nuestro abuelo paterno. Tu sobrenombre Tony, lo llevó nuestro bisabuelo del lado García.
Esto de cargar con los nombres de los ancestros, si te lo piensas bien, también es divertido, porque tienes de los dos: por un lado eres travieso y trabajador como Antonio y por el otro eres muy inteligente, como Tony. Les heredas a los dos y los honras.
Esa vena médica que le heredaste a papá es francamente envidiable. No solo por tu habilidad, sino porque además llevas el apellido preciso para honrar la memoria de papá.
Mi Tony, mi hermano, papá estaría muy orgulloso de verte hoy convertido en todo un hombrecito, que además cursa la misma carrera.
Como hermana, no solo estoy orgullosa de tus logros, me sumo a tu corazón y te digo, que aunque el camino parece arduo, y la carrera no es fácil, piensa siempre que con lo que estudias podrás salvar vidas. Que la vida es el más grande tesoro del hombre y que serás bienaventurado por tu dedicación.
Te abrazo fuerte y te deseo, como siempre, éxito, salud y larga, muy larga y sana vida.

miércoles, mayo 18, 2011

Sobre Los Ingrávidos

Leo Los Ingrávidos. Es un libro que escribió Valeria Luiselli. Lo editó deliciosamente sextopiso. Hacía mucho que no tenía tiempo de leer algo así, inesperado, recomendado y que empecé, con cierto recelo, en la segunda página se me quitó.
La lectura me va llevando a buen puerto. Intercala dos historias, dos tiempos.
La primera pareciera esa vida anodina de toda mujer:el hogar, los hijos.
La segunda es su vida de soltera, como editora en Nueva York.
Y pienso ¿cómo es que disfruto tanto el librito?¿Será porque soy esas dos voces?, pero sobre todo esa mujer anodina, que solo es independiente mientras se sienta a editar. O será que quiero ser esas dos porque se lo que se siente ser, y luego renunciar a ser, porque se atraviesa la maternidad. Luego remontar, regresar al trabajo, a la presión. Ahora al estudio.
Y me repregunto, ¿seré ella, en esas dos voces? posiblemente, aunque no me suba al metro, ni me persiga el fantasma de Owen. Llevo un tercio, y quiero avanzar sin que se acabe.
Hoy, camino al coche, pensaba, ¿cómo es que se le ocurrió el nombre de Los ingávidos?
Será porque me va contando sus amoríos, ¿será porque esos personajes masculinos, no se embarazan ni en su novela, ni en mi realidad?
Y me acordaba del estado de gravidez, de la ingravidez y de todos esos términos que solo refieren a la condición femenina.
No importa, seguiré leyendo, léanlo, se antoja un estilo narrativo fresco, como si fuera de temporada. Esta chica que cuenta poco, como en dosis de enfermo terminal, que juega con las palabras, a recomponerlas, a descomponerlas, crea mundos, palabras, nombres y hombres que pareciera que están ahí frente a nosotros. Para cuando reparas, te ha contado mucho, pero ese ritmo, esa cadencia narrativa, sumerjen en la lectura. Y yo gozo ser lectora.
Se antoja, para pasar las tardes así, tirada en el sillón, metiéndome a vivir sus vidas. Dejando mi vida de lado, que a ratos, me parece que cuenta parte de mi historia.

domingo, mayo 08, 2011

Mami : : Mami

En esas cuatro letras me reencuentro. En esas cuatro letras fundo mi corazón y mi amor diario. Esa palabra bisílaba y débil me da fuerza para soportarlo todo. Para cargar con todo. Para hacer a un lado todo y seguir mi camino.
Esas cuatro letras me hacen la mujer que soy, y la que debo ser. Me recuerdan que tengo una obligación. Esa justa palabrita, la que tanto me dolía no poder pronuniciar de niña, me ha rescatado, incluso de mi misma.
Tengo el privilegio de ser madre. Han sido concebidos en mi vientre, los padecí en mi cuerpo. Me robaron todo: mi figura, mi energía, mi estómago. Los amaba desde antes de conocerlos. Nos unía el ombligo y el latido de nuestros corazones.
Ellos no saben, nunca sabrán, que siempre quiero que mayo pase rápido, porque me duele no tener a madre para verle envejecer, para cargarla, para acompañarla, para reirnos juntas, para acudir a su consejo, o para cerrar sus ojos, para ir a la playa juntas. La acompañé, estoy segura, hasta el último latido de su corazón. Hasta su último aliento. Todo me remite a ella. De ella vengo y a ella me debo. De ella soy. Ella es de mí, y mía. Llevo su sangre, su apellido y su sonrisa, su altura, su cabello negro, lacio y largo, facciones de mi rostro, rasgos de mi cuerpo.
Mami linda, querida, tu que colgaste tu título de dentista para atenderme, mimarme amarme el corto tiempo que la vida nos dejó, te digo ahora, que soy madre, que te amo, que te llevo, que en tí soy, que de ti vengo. Soy tu. Tu mía. Yo tuya.
Mami, te quiero siempre.

domingo, abril 24, 2011

Prudence

No se titula Prudence ni por canción ni por menos que eso o cercano a eso. Este post se llama Prudence porque es el tránsito, la aclaración. Como una nota al final de una carta. La prudencia.
Este blog es un ejercicio meramente personal para recordarme que si me dedico a editar y que si no se me da ficcionar entonces debo hacer algo con lo que me inquieta, me sacude me estruja.
Realmente es un ejercicio personal, al que son invitados mis amigos o lectores recurrentes.
Esta semana mi querida amiga Pato me escribió muchos posts diciéndome quele hice llorar. Pato tal vez lloras porque nuestras vidas tiene cosas en común, o porque te recuerdo o remuevo cosas en ti. Este es el riesgo de la escritura personal.
Hace unos días dediqué un par de horas a querer escribir ficción. No me salieron más de dos párrafos y entonces me di cuenta de que mi blog estaba en el camino correcto.
Todos tenemos una historia que contar y en ella siempre se enreda nuestra vida.
Yo decidí que contaré solo lo menos pesado, solo para recordar, para atestiguar, para vaciarme.
No es mi intención hacer llorar, tal vez es mi intención de no llorar la que se escibr sola.
Un abrazo a quien he hecho llorar sin querer.

miércoles, abril 20, 2011

Mariano Cumple años

Mariano cumple años. El sabe, que no solo era deseado sino amado desde antes de su llegada. Su arribo a casa significaba mucha alegría. El segundo varón, un hermano varón para Alberto, un bebé para consentir por sus hermanas, ya llegaría Tony detrás.
Adoración de mi padre, como por sus otros dos hijos varones. Mariano, desde pequeño, fijado en la combinación de la ropa, en verse bien, en ser guapo. Ahora es tímido. Muy tímido, según mi versión.
Cuando empezaba a jugar futbol, pedía el número 3 para su camiseta. Lo pedía con ahínco. Como convencido de que había nacido para portar un tres. Su camiseta amarilla con el número verde después la portó mi hijo para el mismo club. Mariano el tres te llama, algo que quiere decir.
Recuerdo a Mariano anotando en su misma portería (qué importaba a esa edad, el rival no existía) la acción en el campo y él, sentado jugando. Tampoco pasaba nada. Mi padre gritaba como Director Técnico, le daba instrucciones, Mariano asentía con la cabeza.
Presto para participar en la comunidad de su iglesia, para darnos siempre su bendición. Ahora es un chico grande estudia Diseño Industrial, y en sus trabajos siempre piensa en cosas que puedan contribuir, a hacer más llevadera la vida.
Todavía recuerdo los últimos días de mi padre, le angustiaba partir y dejar a sus varones, los tres más pequeños todavía en edad temprana, a sus hijas no casadas, a la casada con un bebé de menos de un año. No estaría para darles consejos, para verlos crecer, para aleccionarlos, para acompañarlos.
Mariano yo se que duele la ausencia de papá, pero querido precioso, él está en tu corazón, en tu ejemplo de rectitud, en tu valor para enfrentar la vida, ahí está papá vivo. Desde ahí te ama.
Como nosotros, los que hoy podremos abrazarte y hacerte saber que eres parte importante de nuestras vidas.
Te amamos tu hermana y tus sobrinos.

sábado, abril 16, 2011

Amistad en tiempos del Facebook

Ayer Abraham Vázquez, un amigo que está de viaje largo por España subió una canción que habla sobre los amigos.
Me hizo pensar en la constrstrucción de la amistad. Antes las canciones eran un medio de transmisión de mensajes. Ahora tenemos múltiples vías en las que ya tenemos más decisión y comunicamos mensajes directos en tiempo real.
La incursión del Facebook, por ejemplo, nos ofrece la posibilidad de encontrarnos con las personas que nos acompañaron en algún momento de la vida.
Antes de las redes sociales, la construcción de la amistad estaba delimitada por el tiempo y el espacio en el que ocurría. Mudarse de casa, cambiar de escuela o de ciudad, significaba romper con la mayor parte de los lazos afectivos.
Ahora, la tecnología ha modificado nuestro orden social. En cuestión de segundos podemos encontrar a alguien de quien no sabíamos desde la infancia.
Aprenderemos entonces a reconectar lazos, a invitarlos a nuestras nuevas vidas, desde el momento en el que somos partícipes de su cotidianidad.
Recién abierto el fb nos reencontramos quienes fuimos a la primaria, ahora hace poco los de secundaria y así (como diría un amigo de la infancia).
De modo que aprenderemos a retomar amistades, a participar en círculos sociales más amplios, a querer y aceptar a nuestros amigos en sus nuevas "versiones" y es así somos una generación privilegiada al vivir tanto cambio tecnológico y sumarnos, subirnos en el tren de la red y amistarnos con quienes siempre formaron parte de nuestras vidas. No habrá más pasado, solo presente y futuro en el amplio sendero de la amistad.
A todos quienes nos reencontramos, a todos abrazos infinitos, desde la virtualidad.

domingo, abril 10, 2011

Laura Cumple Años

Laura era pequeña, hiperactiva. Apenas se veían los rizos de su cabello por la velocidad con la que corría. Los primeros monosílabos eran como el sonido de una ametralladora: (ratata) mil veces.
Caminó desde muy pequenita, habló desde muy pequeñita, en fin, el mundo vino a quedarle chico desde siempre.
La recuerdo desde el día en que nació, después recuerdo haberle dado papillas en la boca, después recuerdo cuando empezó a caminar, a hablar, a ir a la escuela. Recuerdo su sonrisita, siempre inquieta.
Cuando sonaba el teléfono, o el radio bip, era para anunciar que algo le había pasado.
Una vez jugando carreras se fisuró algo que nadie se habría fisurado. Cayó sobre un tubo en su afán por demostrarle a un niño, que ella podía más que él.
Alguna otra vez se quebró la mano, duró sin yeso una semana y decía que no le dolía, es más: venía de un partido de basket.
Luego la recuerdo como tía de mis hijos, siempre complaciente, siempre risueña y así la recuerdan ellos. Y la quieren, y seguido preguntan y cuentan sobre ella.
La recuerdo cuando entró a estudiar medicina, luego cuando se cambió a comunicación (como yo) luego cuando se metió a estudiar para enseñar su lengua en otro país.
La admiro. Su arrojo y valentía la llevarán siempre a buen puerto.
Mi nena, mi hermana, te mando un fuerte abrazo que cruza fronteras.
Besos siempre.

jueves, marzo 31, 2011

Utopía

Hoy es el día perfecto para decir que quiero. Quiero despertar descansada y lúcida.
Quiero tener tiempo para maquillarme antes de salir de casa. Quiero que me alcance el tiempo (y no el cansancio) para tomar un jugo por la mañana, o cuando menos, una taza de café con tranquilidad.

Quiero que transcurra un día perfecto: logrado en mi trabajo, fluido en mis lecturas. Sin correos en mi bandeja. Quiero entrar al msn y encontrarme con mi hermanos y que me alcance el tiempo para preguntar a cada uno de los siete cómo está y qué es de su vida.

Quiero salir temprano para comer con D en algún lugar desconocido y que sea como hace quince años. Es más que tengamos en ese momento quince años menos. Que lleguemos al postre y a la larga sobremesa de temas despreocupados.

Quiero llegar a mi casa y que alguien cocine para nosotros y sobre todo, que alguien me sirva un plato de sopa o caldito caliente. Quiero después ir a merendar a casa de mi abuela, y ver a mis hermanos.

Quiero que mis padres estén vivos para pasar como hacen casi todos, un dominguito de carne asada. Quiero ir a ver a mi suegra, llevarle flores sin ser diez de mayo, y pasear con ella en el Parque Fundidora. Quiero ir a surtir su despensa y dejarla en la puerta de su casa.

Quiero ir por la calle sin miedo, sin ver soldados, prender las noticias y esperar que lo peor sea el clima, que mucho sol, o que lluvia o que el frente frío. Quiero cruzar por Constitución y Morones en dos sentidos.

Quiero que al caer la noche pueda llegar a casa, hacer de cenar, que mis hijos se vayan a dormir y me dejen platicar con su padre. Quiero terminar un día viendo un capítulo de The Sopranos. Quiero querer ser la mujer o la hija de Tony.

Quiero estar editando un catálogo de arte, de esos preciositas, de preferencia de Manuel Felguérez. Quiero dormir una noche de ocho horas sin interrupción, a cuerpo tendido sobre una habitación con clima.

Quiero ese día perfecto, esa vida perfecta, todos vivos, todos bien.
Utopía

martes, marzo 08, 2011

Mi abuelita Esther

Linares le vió nacer en el mes de mayo.
La úlima de un montón de hijos.
La que menos disfrutó a su padre, porque murió joven.
La que corrió la fecha de su boda en marzo por la muerte de su madre.
La que estudió comercio y se enamoró de su maestro porque tenía bonitos modos.
La que casi se casa de negro.
La que vio a su suegra como una madre.
La que se salía a dar la vuelta mientras sus cuñadas se peleaban.
La que le dio dos varones y una nena a Roberto.
La que le ofreció a Dios ayuda eterna en la iglesia a cambio de su casa.
La que lloraría la muerte de su princesa a los treinta y tres.
La que acogió a sus nietas.
La que me llevaba lonche a la escuela, por las rejas cuando no me dejaban verla.
La que cumplió 50 años de casada, con misa y fiesta.
La que ayudó a Roberto a bien morir leyéndole rezos.
La que era querida por todas sus vecinas.
La que siempre se quejaba de la ausencia de sus hijos, de la nuestra.
La que quería que me casara como todas las chicas, joven de blanco y con un buen chico.
La que fue a mi boda y nos regaló cinco mil pesos para nuestro primer departamento, en billetes viejos que Roberto había guardado por tanto tiempo.
La que estuvo cuando nació mi primer hijo.
La que perdió el conocimiento.
La que llenaba de cosas inútiles su casa.
La que le tejió una colchita verde a mi segundo hijo, nunca supe cómo recordó el hecho.
La que pasó sus últimos días en un asilo.
Con la que pasé noches en el hospital tomada de su mano, como si eso me ayudara a entrar en su mismo sueño.
De la que supe que una fibrosis pulmonar, amenazaba sus intentos por respirar.
Se murió el día en que cumplía años su amado Roberto.
Para mí se fue este este viernes, cuando lo supe, en la puerta del asilo, en medio del tráfico, del gentío, bajo el sol, con mis hijos lejos, con nadie cerca.
Daniel al teléfono regalándome calma.
Garza Sada y Constitución largos para llegar por mis hijos, no lloro porque no quiero que se pongan mal.
Me toca darles la mala noticia a mis hermanas, a mis hermanos, a la esposa de mi padre, que siempre ha estado cerca.
Todos tratamos de comprender la exclusión.
Todos lloramos su ausencia.
Escribo porque no puedo llorar lo suficiente, para que su vida cobre sentido,
para que mis recuerdos no se vayan con el tiempo.
Te quiero abuelita mía.

lunes, febrero 28, 2011

Biutiful: retrato de tiempos modernos

La película dirigida por González Inárritu y actuada por Javier Bardem nos regala una historia más de desencanto, de decadencia, de vidas sin salida. Un retrato de nuestros tiempos.
Bardem, encarna a un tipo que vive en la disyuntiva entre que ayuda y explota indocumentados, tiene la custodia de sus hijos, a los que tampoco tiene mucho qué ofrecerles, huye de la relación con su mujer adicta y alcohólica. No quiere morir del cáncer que le aqueja.
Todos los escenarios y situaciones despiertab perplejidad, no solo porque nos enseña la cara terrible de cualquier país -en este caso España- y no solo porque retratan la inmigración y la corrupción, sino porque además, por la carga del drama social. Desbordante.
Es una historia donde nos encontramos todos: en el mejor de los escenarios, tomando una taza de café en una plaza pública, al tiempo que los delincuentes huyen por enfrente de nosotros, y hacemos sólo eso: ver pasar el problema, no nos interesa su historia porque tampoco nos afecta directamente.
En el peor de los casos somos el que explota, el que corrompe. Pero en el más bello de los casos presentados por Inárritu somos esa niña que se queda en la cama, cuidadndo de su padre, sosteniendo su mano, para ayudarlo a bien morir. Y tal vez heredando un don del que otros huyen.

domingo, enero 30, 2011

Diez años

Querido Patricio,
Hace diez años tu padre y yo te recibimos con sorpresa. Tu pequeño cuerpo cabía entre mis brazos, o te acurrucabas boca a abajo en el pecho de tu padre. Todavía recuerdo cuando llegamos al departamento contigo, y nos quedamos solos. Apenas volteamos a vernos con miedo y alegría. Tu llegada a nuestras vidas, la habíamos planeado, desde que éramos novios, bajo un árbol grande. Ahí soñamos con una vida juntos, con los hijos que llegarían y con envejecer juntos.

Pasaron los días. Aprendí contigo a ser madre y contigo, tu padre, recuperó su vida. Caminaste a los diez meses, hablaste perfecto al año. ¿Te acuerdas cuando cantábamos en el carro las canciones de Pescetti? o cuando paseabas en bicicleta en el Parque Santa Rosa?, te acuerdas cuando te llevábamos a los parques de la colonia Roma?, te acuerdas Patricio, cuando me pedías que te arrullara? cuando despertabas sobresaltado por las noches y despertabas en nuestra cama?

Hijo, estás creciendo, y con el tiempo nuestra relación irá cambiando. Por ahora me toca guiarte, después llegará el día, en el que seamos amigos. No desesperes. El tiempo pasa rápido. Hace unos años abrí este blog, para ir recorriendo nuestras vidas, para que quedara de tu vida y la mía algo escrito. Para que sepas cuántas cosas pasaron entre tu vida y la mía.

Esta vez solo quiero decirte, que tu vida es motivo de la mía y de la de tu padre. Quiero que sepas que estoy muy orgullosa de todos tus logros como niño, como deportista, como scout, pero sobre todo como estudiante. Cada mes que pasa y que me demuestras tu esfuerzo con los diplomas, no puedo más que sentirme orgullosa.

Patricio, que nunca haya espacio en tu corazón para dudar de tu capacidad, y ten la certeza de que siempre, desde cualquier lugar, estaré apoyándote y amándote.

Te amo (calabaza),
Tu mami.

lunes, enero 10, 2011

Sze Tsung Leong: viajar por sus horizontes

Fui al Museo Marco -que sigue siendo mi casa- para visitar sus exposiciones. Disponía de muy poco tiempo, y había empezado por una de arquitectura (no menos interesante).
En poco menos de diez minutos recorrí las salas que albergan la exposición. La museografía, sugiere el horizonte del ojo humano. Su división temática, abarca eso: una playa, un terreno, una ciudad.
Las texturas y colores de las fotografías nos recuerdan que los horizontes pueden ser verdes, azules, grises o cafés. Con gente, sin ella, con mascotas o sin ellas, con edificios o arena de mar, con agua de playa o bien de un lago, con edificios o en medio de la nada.
Así son los horizontes a los que Leong nos invita a asomarnos. Inicia en California y termina en Teotihuacan. En medio podemos encontrar cualquier lugar minúsculo, que al formar un horizonte, se empodera ante nuestros ojos.
Si lo recorres con rapidez -como hice yo- con la guía de sala en mano (para detenerte solo donde la curiosidad te atrapa) tendrás las sensación de un maravilloso viaje por carretera, donde solo te detiene la contemplación.
Te esperan 160 horizontes, casi todos desconocidos o incluso, como me percaté de que tenía frente a mi el Rancho Cucamonga (ubicado en california), me percaté de que no lo conocía como me sugería Leong.
Adelante, va un viaje, donde solo pagas la entrada a un museo y sales con la sensación de haber realizado unas vacaciones, sin la pérdida de tiempo de hacer y cargar maletas.

domingo, enero 02, 2011

Cumplir años

Cumplir años es un ejercicio para mí, pegado al fin de año. Llega junto con la anécdota familiar -porque si mi madre viviera lo contaría anualmente- que no pudieron ir a la boda de mi tío Lorenzo y mi tía Martha porque se me ocurrió nacer. Ante tal, seguramente yo pediría un reconocimiento por haberles dado espacio para una tranquila cena de fin de año y aunque seguramente pescamos crudo al médico que atendió el parto. No importa, llegué bien, a tiempo, pequeña y chillona, y capricornio. A callar.
El caso es que ahora, pasados unos cuantos añitos, me doy cuenta que mi padre tenía razón, "los regalos cambian con el tiempo" y así ha sido. Este año, recibí del mayor de mis hijos una linda presentación en la que me confiesa que el cielo sería poco para describirme y eso me hizo levitar.
Por otra parte, solo me queda reconciliarme con la vanidad. Siempre me reí del bótox y de todas esas estupideces que de repente, como si nada, me empiezan a guiñar el ojo. Y qué tal si me relleno esa arruguita de la frente para no usar fleco, y qué tal si bajo veinte kilos este año para terminar en una talla de adolescente, y en eso, empiezas a pensar que no está de más entonces (aprovechando la vuelta) una lipectomía o un levantamiento escultural, de lo que la maternidad te ha robado.
Estaba frente al espejo esta mañana sacando cuentas, y después pensé "bueno ridícula me veré en mi graduación de maestría luciendo como una guerca de 20 años cuando todo mundo sabe mi edad". Pero lo confieso, solo por hoy pienso eso.
En fin, la impetuosa arañada que le doy a la década de los cuarenta, me hace pensar en todas esas cosas tontas y locas que debo hacer antes de llegar a los 50, antes de convertirme en todo lo que no quiero: suegra, abuela y todos esos largos etcéteras que acompañan mi idea de mi futuro en otras décadas, para la cual, como siempre, exisitirá otra vía de escape.
Gracias a mi esposo, a mis hijos, a mis amigos y amigas que se hicieron presentes (casi en manifestación tumultuosa, debo confesar, que este cumpleaños, ha sido maravilloso y apenas se van mis hermanos y llega mi otra familia, la que yo he escogido.
A todos gracias.

viernes, diciembre 31, 2010

La última noche del año

Solo celebraba la entrada del año cuando vivía en casa de mi padre. Entonces preparábamos alguna cena, compartíamos juntos y después barríamos y quemábamos las hojas de ese árbol que aún está a lado derecho de la casa.
Recuerdo que apenas entraba la noche nueva y salíamos a tronar cuetes. Mi padre se divertía prendiendo aquellos estruendosas palomas que metía dentro de tinas metálicas y que tras aquel ruido, desataban las alarmas de los carros de los vecinos.
Pasábamos días riendo de cómo aquellos vecinos nos veían con caras raras cuando pensaban que algo podía haber sucedido a sus flamantes carros.
Recuerdo que esas noches mi padre nos abrazaba fuertemente contra su pecho y pronunciaba sus buenos deseos. Sus ojos, siempre tristes, seguramente añorando abrazar a los hijos que tenía lejos, a los padres que ya no estaban, o recordando su niñez.
A su memoria y a mis hermanos les dedico este breve y amoroso texto para recordarlo con cariño.
A mis hijos para que cuando crezcan sepan cómo eran estas noches con su abuelo.
Feliz año.

domingo, diciembre 26, 2010

Vacaciones

Siempre hago planes con mis vacaciones, para no sentir que pierdo el tiempo. Este año tengo una interminable lista de cosas: terminar un libro pendiente (no mío, claro); terminar el nuevo número (doble) de la revista que edito. Revisar pruebas de imprenta.
Leer tres libros que me tocarán el siguiente semestre en la clase de Hermenéutica,
terminar tres libros de Comte, uno de filosofía y trasculcar con minucia los tomos de mi nuevo diccionario filosófico que me regalo Daniel.
Leer mi regalo de navidad: Tierra, Tierra de Sándor Márai, mi autor favorito (me gusta la no ficción).
Las labores propias de mi casa se incluyen en la lista. Y claro, siempre habrá tiempo para ver House (temporadas atrasadas) y las películas que mis hijos me receten en estos días. Tendré tiempo para jugar con Patricio Super Mario Bros y demostrarle que tengo máster en ese juego, que lo entiendo todo y que podemos jugar juntos.Quiero elegir los mejores dibujos de Mauricio y hacerle un librito.
Quiero escribir mis recuerdos en mi blogg y ver de nuevo mis películas favoritas: París te amo, Amelie, y las nuevas películas que nos regalaron (AyO) esta navidad.Quiero ver la última temporada de Tudors.
Quiero sanar de esta gripe y dormir una semana completa.
Quiero cumplir años y quebrar piñata.
Quiero pasar el año nuevo en Bustamante y pasear con mis hijos a la orilla de su ojo de agua.
Quiero.

Navidad(es)

Navidad: cocinar en casa para mi familia. Recordar a mi padre en la cocina desde un día antes. Recordar el aroma de su pavo. Su rostro iluminado cuando abríamos sorprendidos nuestros regalos. Recordar la última muñeca que me trajo Santa Claus. Las posadas en casa de mi tía Andrea y acostar al niño el 24 por la noche, descubrir en su cuarto los regalos que nos dejaba el niño Jesús.
El nacimiento en casa de mi abuela Tutitos y mi bisuabuela inventando cosas para regalarnos. La comida del 25 en su casa, a donde llegábamos con los juguetes nuevos que compartíamos con los primos, aunque siempre termináramos jugando en el patio del kinder de mi abuela.
Crecer, ir a las bodas de los primos, ver a sus hijos, volver a casarse, vernos con cariño y recordar lo que nos une.

lunes, noviembre 15, 2010

Volver al futuro

Fuimos al cine con otros amigos a ver Volver al Futuro. Patricio, mi hijo lo primero que dijo fue que ver esa película era un robo. La habíamos visto tantas veces en tv que no podía comprender nuestro motivo de estar ahí.
Una experiencia muy divertida fue ver el estreno de una película que vimos por primera vez hace 25 años. Todos los aparatos que aparecían en película están ahora en desuso: el reloj, el despertador, los carros, el tipo de actuación. Además casi todos los asuntos se habrían podido resolver con una sencilla llamada a celular.
Por supuesto, los adultos gozamos el hecho, reímos a mares, y claro, las damas lamentamos el destino del cándido Michael J. Fox.
Sin embargo, no cabe duda, que reestrenar las películas de nuestra infancia es un buen motivo para reencontrarnos con lo que fuimos hace 25 años.
Vayan al cine, no se la pierdan, y claro, vayan con sus amigos de generación, es una experiencia maravillosa aunque todos sepamos el final.

sábado, noviembre 13, 2010

Visita a Javier Zarazúa

Hoy fui a ver a mi amigo escultor Javier Zarazúa. Lo conocí cuando empezaba la edición de lo que sería el catálogo de La Lagartera, la primera escultura monumental del artista mexicano Francisco Toledo. El pretexto esta vez fue llevarle ejemplares del catálogo de esa obra que preparó junto al mítico Oaxaqueño.
Desde entonces tendimos un puente de deliciosa empatía, y aunque nos vemos una vez al año, él sabe que gozo su presencia, su obra, su casa, su charla, sus perros.
Vive allá, en un lugar alto y lindo, donde tiene una vista de montañas increíbles.
Vi su obra, la que cocina ahora, después de una larga pausa en su obra personal. Prepara un mundo fascinante, mítico, maravilloso. Quizá lo que más me gusta en la obra de Javier es descubrir que siempre, tienen un mundo por explorar, nunca se repite.
Esta vez los materiales nos remiten a la naturaleza,las formas nos remiten a mundos tan puros, que solo de niños pudimos haber imaginado.
Esperamos que termine pronto, que nos desvele ese mundo maravilloso, que solo él es capaz de crear.
Un abrazo, con el deseo de que pronto podamos abrazar su obra.

Nueva Época

Esta mañana, después de muchos años sin hacerlo, al menos continuamente, pensaba en un buen motivo para continuar con este espacio que fue tan mío y que hoy me parece tan ajeno.
Hoy soy otra, hago otras cosas, otras distintas me ocupan. Quizá tengo menos tiempo. Pero en el fondo, queda algo de mi.
Desde una nueva ventana, desde un nuevo sol, desde una nueva piel, espero a tomar el mismo tren, en esa, la misma parada en la que pensaba que escribir saciaba el alma.
En este ejercicio de desnudez, donde nadie te conoce, nadie sabe quién eres y tu vida está ahí aguardando.
Como dice Ismael Serrano "una vida cargada de sueños".
Salud, por una nueva época, espero distinta y prolífica.
Espero interesante.

viernes, mayo 28, 2010

Paul Mac Cartney

Está en México, para dar un concierto. Lo escucho y pienso que mis padres cantaron con ellos, y se veían jovencitos como en los videos de youtube, entonces canto, como si cantaran ellos. Y en cierta forma pienso que es mejor que estén en el cielo para que no vean en lo que se ha convertido este país, esta ciudad, donde, de no ser por los conciertos, no hubiera notas positivas.

viernes, marzo 05, 2010

Viernes

Los viernes me duelen. Me recuerdan la niñez, era el único día de la semana que esperaba con ansia para ver a mis abuelos. El resto de la semana me dolía vivir.
Ahora solo los viernes me duelen, creo que es porque me recuerda que hubo un tiempo en el que no me preocupaba por lo que ahora.

Me duelen los viernes porque termino cansada de la semana y también porque me doy cuenta de lo rápido que se va el tiempo. Ese que a veces quiero que se detenga o se devuelva, que se congele como en los comerciales, o que me inunde de energía.

Me duelen los viernes porque me doy cuenta que toda la semana
lo ansío y luego, cuando llega la hora de estar en casa, estoy tan cansada, que no tengo ánimo de la mayoría de las cosas que planeo hacer ese día por la noche.

Me duele, en especial este viernes, seguramente porque estuvo nublando y frío, porque no hice ejercicio, porque pienso en el dolor que otra persona está pasando en este momento.

Me duelen los viernes porque compruebo que toda la semana hay malas noticias. Me agobia la ciudad, esta ciudad de preciosas e inmensas montañas.

Me duele este viernes porque me pregunto qué haré este fin de semana y no quiero oír lo que harán los demás: ir a visitar a sus padres, me duele, porque los nuestros ya no están.

Me duelen los viernes, son agobiantes, turbios, fríos y secos, lánguidos, huecos. Ya no son lo que amaba. Me duelen los viernes. Que alguien los borre del calendario.

jueves, enero 28, 2010

Recordatorio

Papá,

Te escribo un poco para recordarte que tu nieto hoy cumple 9 años. Recuerdas esa mañana tan fría? Bueno, el tiempo pasa. Cada vez me sorprendo repitiendo los mismos argumentos que me decías: cómo te fue en las calificaciones? Ese nueve, no pudo ser un diez? Te sacaste el segundo lugar, quién se sacó el primero?, No me importa lo que hagan los demás, tu vas a hacer lo que yo te diga porque si te lo digo es por algo. Y tantas otras.

Pero Patricio está muy bien, es muy inteligente y es un buen niño. Tiene grandes planes con su vida, a menudo me recuerda a mi, y yo trato de alentarlo como lo hacías conmigo. Recuerdas cuando Pato gateaba hacia ti? Si, ya se que lo que estás pensando, pero no te preocupes, claro que le he contado que cada día, desde que nació -sin faltar uno solo- ibas a verlo. Te recordamos a menudo. Ya pregunta por ti, que cómo eras, que qué hacías y siempre le cuento cosas lindas, para que sienta un poco menos su lejanía.

Lleva tu segundo nombre, si te acuerdas verdad? y también es su segundo nombre pero él lo usa un poco más que tu. La relación de Pato con su padre es muy linda, se quieren mucho y a menudo, mientras ven el fútbol, me remite a esos fines de semana en los que disfrutábamos tanto el fútbol americano, o los mundiales de soccer, o las series de béisbol.

Debieras aparecerte, porque te he soñado tanto. No entiendo porqué no hablamos claro antes de tu partida. Seguramente no tuve el valor de despedirme, tal vez hubiera bastado si te hubiera dicho lo que ahora: un día como hoy, estuvimos juntos por última vez en el gran acontecimiento de mi vida, fuiste el primero que conoció a mi nene, tu primer nieto.

Días, semanas, meses, años, casi una década y no pasa un día sin que te recuerde. Gracias por estar siempre, incluso ahora, conmigo.
Un fuerte muy fuerte abrazo.
Te quiero de aquí al cielito, de ida y vuelta, y de regreso. Te acuerdas que así nos decíamos?

martes, diciembre 22, 2009

Navidad

Tendría tres o cuatro años. Vivíamos entonces en la casa de mi abuela materna,acabábamos de llegar de vivir en México, donde mi padre había estudiado su postgrado de ginecología.

Esa navidad había pedido una larga lista de regalos: una casita de muñecas blanca y con techo rojo, unos collares, una bolsita, trastecitos y una muñeca "la comiditas". La mañana del 25 de diciembre, salté de la cama para ir corriendo al árbol y no encontré nada balo el árbol. Mi padre corrió detrás de mi, seguido por mi madre. Claudia, ve por la ventana, quizá dejó algo afuera. Recuerdo que apenas alcanzaba el filo de la ventana y ahí estaba una enorme casita blanca con techo rojo. Aún ahora me palpita el corazón cuando recuerdo la emoción que sentí entonces, cuando, al abrir la puerta de mi casita encontré en su interior una mecedora de terciopelo turqueza y en ella sentada a la muñeca que había pedido. Pasé horas maravillosas en esa casita y también, recuerdo haber llorado amargamente un par de años después, cuando mi madre murió, y cuando abruptamente, me develaron el misterio de la navidad.

Esa casita duró muchos años en el mismo patio de la casa de mis abuelos. Ahora ya no exite, mis abuelos no están, mis padres tampoco y si lo pienso con detenimiento, estoy segura, que lo mejor de la navidad son precisamente los recuerdos y claro, lo que estemos dispuestos a añadir a la historia personal de nuestras vidas, que en muchos sentidos, pertenece a nuestros hijos, a nuestra pareja y a nosotros mismos.

lunes, septiembre 28, 2009

Mauricio 3 años

Antes de que naciera Mauricio, su padre solía decir que faltaba alguien en la fiesta. Él fue el primero que lo vio nacer. Lo vio aún en mis entrañas, en esa bolsa humeante, seguro nos contempló unidos por nuestros ombligos y estuvo cuando ese cordón se cortó y nuestras vidas tomaron sus rumbos.

Hoy cumple tres años y se levantó muy contento, le cantamos las mañanitas y no tardó en cantarlas, de nuevo, él mismo. Bajó por las escaleras hecho un galán de pequeño uniforme y entre sus brazos sus dos regalos: un globo y una pelota. Parecía que no necesitaba más en el mundo para ser feliz, y es cierto.

Llegó a la escuela caminando a prisa, con la mochila nueva que su padre le compró y entró a su salón partiendo plaza, con todo listo para festejar con sus compañeritos.

Es un niño que ha luchado mucho por vivir, por superar a su propio organismo y me siento terriblemente orgullosa de él, de su salud y de todos los pequeños logros que tiene a diario.

Mauricio, sirvan estas letras para decirte que ha sido un placer compartir contigo estos tres años: te amo desde que supe que existías.

jueves, octubre 30, 2008

Súit 626 A

La muerte llegó a InkMex
speaking Spanglish la muy descarada
Agarra tu VilaCuentos!
pa que hables como dios manda
Brenda le secreteaba

La tumba de errores
a Carmen y Alex esperaba
but they were in a cold
while la huesuda se atragantaba
Im in step 60, Today is my deadline!

Why is Perla, Jorge and Moni
out to lunch si tenemos una entrega?
Gritaba Kent, mientras la muerte
in NY merodeaba

Primero llévame chula!
le coqueteaba el güero a la flaca
pa acompañar a mis Rayas
a sus profundas aguas

"Afanosito" Pablo y Marian fixeaban
cuando un Think Aloud le hablaba
an den chi cos que la muelte no épera
in a Cuban sound alguien espelleaba

A las Lores y a Ale
las pezcó en la zapatería
pos fashion siempre estarían:
anden nenas que a Gayathri
ya la cargo pa que la dejen
absolutely fashion

Cansada la muerte estaba
de tanto jale en la súit 26
cuando sus trackers no le cuadraban
y a mi Ross se la agenciaba
juntas descubrieron que Lavín
era el que faltaba.

A Israell le habló a medio travel:
Los de Tayson me hablaron
pa que desocupe tu piso
más si llegamos a un buen acuerdo
a unos nuevos te dejo
Toma la lista pa que no te ilusiones:
Dalya, Lawra, Tonyo y Kikes
y musho te encargo que Ali los averigüe.

A Fer le soprendió en Lunes
pos así era su costumbre
pero primero dejó
mis bolsillos llenos de dulces.

domingo, octubre 28, 2007

Un año despues

Dejé de escribir porque mi vida entró en una vorágine de sobrevivencia. Mauricio Alberto nació inesperadamente la madrugada del 28 de septiembre hace un año, a unas horas de nacer, hizo su aparición el Refljo Gastro Esofágico que nos visita en cada toma de biberón. Cada nuevo alimento puede ser bien tolerado o desatar en su pequeó cuerpo toda serie de reacciones alérgicas.

Desde entonces en casa, todos sobrevivimos. Abrazo a Mau cada mañana esperando que ese sea el día en el que el Reflujo desaparezca de nuestras vidas. Lo abrazo y lo beso cada minuto, él sabe que yo entiendo el dolor de cada rejurgitación y que velo todas las noches su sueño para que la pase lo mejor que pueda. Dios sabe que a él le confío la vida de mi hijo cada segundo y yo deposito en él mi cordura, mi paciencia, para que mágicamente brote un poco más y tenga mis cinco sentidos listos, sin agotarme.

Ha sido un año muy difícil, a prueba de todo, incluso de mí, pero cada sonrisa de Mau, cada abrazo de Patricio, cada mirada de Daniel me sostienen, aún cuando creo que de mi ya no queda nada.

Sobrevivo pues, desde hace un año a esto, al cambio de casa, a la distancia, a ver poco a los amigos, a dejar el trabajo para cuidarle, a dormir poco, a dejar de escribir aqui, y justo ahora que entré me topé con la amorosa sorpresa de que encontrarme con agradables comentarios, que me obligan a publicar un poco más seguido, por ahora, esta es mi amorosa muestra de gratitud a sus comentatios.

domingo, agosto 27, 2006

A un mes

Estoy a un mes de recibir a Mauricio. Su cuerpo ha invadido al mío, llevo ocho kilos y ocho meses. A estas alturas mis pies se hinchan, me duele caminar y el insomnio arranca mis noches y en su lugar me deja oscuras ojeras.

Ya camino como pinguino, pido tiempo en cada esquina, me da mucha hambre y me siento llena con cualquier cosa, sudo a chorros y por lo pronto el único ferviente deseo que tengo es que este calor cese y que mi dolor de espalda se aleje.

Hoy preparé la maleta para el hospital con mis cosas y las de mi bebé, este hijo que aún no conozco, pero que ya tiene cuna, ropa, biberones, tarjetas con su nombre y el de su hermano para los regalos de las fiestas y claro, una familia ansiosa por recibirlo.

martes, agosto 22, 2006

¿Somos los mismos de siempre?

Camino al colegio, en el primer día de clases de su último año de preescolar, Patricio me pregunta si somos los mismos de siempre. Percibo entonces ese lento desasosiego y para tranquilizarle le explico que cada día somos diferentes por lo que aprendemos, por lo que vivimos, por lo que nos acontece y en ese instante lo comprende todo y lo apega a sus argumentos.

En silencio regreso a casa con una sola imagen en mente: le dejé sentado en una banca desde donde agitaba muy contento su manita diciéndome adiós, y pienso que ya no estará más en esas amables mesitas de colores, está dejando la primera infancia, ya lo cuestiona todo, ya siente la necesidad de huir de sí mismo.

Espero tener siempre una respuesta clara y espero estar ahí cuando me necesite para extenderle los brazos o para ofrecerle un café.

jueves, julio 27, 2006

Nació Ian

Hoy a las 4:18 de la mañana nació mi primer sobrino, Ian. Es hijo de la más pequeña de mis hermanas, Mariana. Tiene la boca perfectamente delineada y roja, su piel es blanca y tiene la nariz de su madre.

Ian hace madre a mi hermana y a mi me hace tía. No puedo explicar ese sentimiento que me invadió cuando crucé el cuarto para verlo entre esa cobija celeste que envuelve su pequeño y cálido cuerpo. Es un niño tranquilo que solo hace muecas y le salen hoyitos cuando sonríe. Lo sentía pequeño entre mis brazos.

Hoy es un día muy feliz para sus padres, para mi, para Patricio que se convierte en el tío mayor.

Bienvenido Ian, todos abrazamos con cariño tu llegada.

miércoles, julio 12, 2006

Por la calle de Aramberri

Manejaba cerca de la calle Aramberri. Ahí donde está la Lizardi y recordé que ese era el camino que mi padre tomaba para llegar al consultorio. Imaginé a Daniel cruzando la calle para llegar a esa escuela donde estuvo de niño.
Me acordé de las películas que vi en el Cine Montoya y donde seguramente en alguna función coincidí con Daniel sin saberlo. Me gusta imaginar que de niños nuestros caminos se cruzaron. Me acordé de cuando las lluvias del huracán Gilberto llenaron esas calles de agua, estaba entonces en la secundaria.
Recordé que en una ocasión tomé el ruta 46 de lado contrario de la calle y en lugar de llegar al consultorio de mi padre, llegué a no se qué colonia, donde tuve qué tomarlo de regreso, me había quedado dormida.
Todo eso recordaba cuando vi a un hombre de pelo entrecano, con lentes y justo con la complexión de mi padre. En ese momento, sin pensarlo, casi me detengo para bajarme y abrazarlo, pero su mirada se cruzó con la mía y entendí que no era él y la sensación de bienestar y cobijo que de pronto me invadió, en un segundo me abandonó.

jueves, mayo 11, 2006

Será varón

Patricio entró a la consulta con mi radiólogo y justo cuando entró le preguntó: es niño o niña. El Doctor pacientemete me explicó todo y así a las 17.4 semanas y 190 gramos me aseguró que será varón.

Enseguida le hablé a Daniel para decirle que si quería saber qué era su bebé y Patricio me arrbató el teléfono, lleno de felicidad diciéndole a su padre: Es niño papá, vamos a tener otro hombre.

En ese momento me sentí afortunada, mis dos hombres esperan con ansia a su nuevo compañero quien nos dará desvelos, infinidad de pañales sucios, babitas y extenderá su mano para ofrecernos generosamente su chupón.

Aquí estoy, esperando conocer su rostro, ansiando que tenga esos hermosos ojos de su padre y su gran corazón y de su madre que saque las orejas y la forma de la boca. Ah y que su segundo nombre sea Alberto.

martes, mayo 09, 2006

Día de las madres

Tuve una niñez como la de todos, cantando y sonriendo cada diez de mayo. Justo a los cinco años mi madre ya no estaría para ese día. Desde entonces me recuerdo cantando al cielo, buscándo a quién darle mi regalo, esperando a que ella llegara a cada festival. La esperé hasta el último año de secundaria, entonces comprendí que no llegaría jamás.

Hoy Patricio me cantó una canción que le canté tantas veces volteando al cielo, se llenaron mis ojos de lágrimas y seguí cantando con él.

Gracias Patricio por tu voz suave, por tu mirada intensa, por tu abrazo presto. Contigo he aprendido a ser madre.

martes, abril 25, 2006

Palabra de mujer

Hace una semana vi a Patricia Mercado hablar en el café Brasil, ahí habló brevemente para un programa sobre sus propuestas y de su boca salían propuestas incluyentes, inteligentes y propositivas. Le pregunté cuál era su plan para la cultura en nuestro país. Su respuesta fue sencilla: nombrería a alguien como Sabina Berman o como Ignacio Toscana quienes conocen bien el tema, porque argumentaba que necesitaba dejarse en manos de gente que convocara y juntos decidieran el rumbo del ámbito cultural.
Desde antes de ese día yo estaba convencida de votar por ella y estoy muy orgullosa de su candidatura porque demuestra una vez más, que como mujer es inteligente, incluyente y propositiva y que no solo tiene las manos limpias, sino una vida limpia y un corazón abierto.

Felicidades Patricia, Palabra de mujer, Te creemos.

lunes, marzo 13, 2006

Latido de un nuevo corazón

Escuché su corazón, aún no sé cómo llamarle pero habita en mi y su corazón palpita más de 170 veces por minuto. Tiene 9 semanas y para octubre seré madre por segunda y última vez de esta criatura que a sus dos centímetros ha hecho acto de presencia.
Su corazón palpita fuerte, aún llevo su latido en mi memoria y me impresiona que algo dentro de mí se esté formando. Esta vez todo será más tranquilo, papá y mamá ya saben lo que sigue, así es que todo va con calma.
Esta mamá solo puede renegar de cuánto pesa y de lo mal que me va con las molestias propias del embarazo y solo discutimos cómo le pondremos. Su papá dice que será mujer y yo digo que será hombre y Patricio quiere un hermano, no sé porqué razón.
No importa, espero que las 31 semanas que faltan sean maravillosas para entonces ver sus ojos.

lunes, enero 23, 2006

Tu abuelo en tu cumpleaños

Patricio, el otro día platicábamos en el carro sobre los abuelos y me preguntaste por qué se murió el tuyo.
Te dije que enfermó y te dije que sí, que sí lo llevamos al doctor pero que no había una medicina que pudiera curarlo, y volviste a preguntar por qué y volví sobre la misma respuesta.
De pronto te dije lo que querías oír: mientras él vivió, te vio todos los días de su vida, acudía silencioso a tu cuarto para verte o besarte, y cuando terminé de contarte sonreíste.

Hoy puedo decirte que si tu abuelo viviera para celebrar este quinto cumpleaños hubiera entrado por la puerta como cualquier día y al ver tu carita ansiosa esperando un regalo te hubiera dicho: ¿qué día es hoy? y habrías hecho un puchero y le dirías que tu cumpleaños, y te diría "lo siento, olvidé tu regalo" te habrías dado la vuelta listo para llorar y te hubiera gritado, Patricio ven para acá, ve al carro, abre la cajuela y trae el chaquetín que dejé olvidado, lo habrías hecho de mala gana gruñiendo, mientras él te observaba por la ventana, y al abrir la cajuela verías tu regalo y gritarías de alegría y correrías a abrazarlo y besarlo y contaría esa travesura a todos sus amigos, a los vecinos, a tus padres, a tus tíos.

Hoy hijo mío, el no está y tu pides que compre esas hermosas flores en el cosco para llevárselas y me robas el corazón con tus detalles y entonces veo a tu abuelo en esos preciosos ojos que llevas puestos, vestidos de abundantes pestañas en los que encuentro una razón para seguir aquí, festejando tu vida.

viernes, enero 20, 2006

Cinco años

Días antes de cumplir años fuimos a casa de mi abuela materna. Tutitos, como le decíamos de cariño, me preguntó que cuántos años cumpliría y le contesté que cinco, en seguida me dijo que ya era una niña grande porque cumpliría tantos años como todos los dedos de mi mano. Ella fue la primera mujer que me hizo sentir grande, jamás lo olvidaré.

En unos días Patricio cumplirá cinco años y estos últimos meses me he dado cuenta de que me estoy quedando sin bebé. El crece y yo quiero que se haga chiquito, que se acurruque en mis brazos, que crea que mis besos curan, que crea que mi presencia será eterna.

Hace unos días le conté lo que me había dicho mi abuela cuando se acercaba mi cumpleaños número cinco, pero llegué tarde, para cuando se lo dije, él ya se sentía un niño grande. No importa, ahora solo deseo que cada noche me pida que lo siga arrullando y que yo esté ahí siempre para verlo caer en un lindo sueño y que cada mañana lo encuentre en su cama para despertarlo con besos.

miércoles, enero 18, 2006

Naturaleza

A menudo me desesperaba vivir en esta ciudad, me pesaba la rutina de la semana y salir a centros comerciales el fin de semana, ya no me parecía atractivo.
Los últimos fines de semana hemos escapado a municipios y he vivido momentos increíbles.
Hay ojos de agua que ofrecen un remanso de tranquilidad, ahí donde el sonido del agua es el único que existe y los renacuajos sus únicos habitantes.
A media montaña existen parajes increíbles y la carretera te ofrece tantas opciones para comer.
He descubierto que puedo escapar aquí mismo, que me ofrece la misma sensación y emoción que ir de viaje.
Estoy hechizada esperando cada fin de semana.

domingo, enero 01, 2006

Cumplir años

El día dos de este mes nací hace treinta y dos años. Ese día hacía tanto frío que el agua del piso se congelaba. Ahora será distinto habrá sol y mucho qué celebrar. Me tomaré la edad a bien y hsta diré la verdad cuando me la pregunten. No pasa nada, solo quiero pensar que estoy justo en medio de mi vida y que me queda un trecho igual pero más feliz que el primero.

Seguramente será el más feliz a lado de mi compañero y de mi hijo, de otro hijo si llegara, de los sobrinos de los que seré tía, de la madre plena y feliz que seré, de ver a mis retoños crecer, de ver a mis hermanos y hermanas casarse y hacer sus vidas. Espero salud y felicidad.

Veré llegar los treintaidós comiendo pastel de chocolate, nieva de vainilla y apagaré velitas de Mickey. Será un delicioso día y un buen año.

Bustamante

Ansiosos de separarnos de la ciudad, partimos a Bustamante. Dos horas nos tomó llegar y descubrir lo maravilloso que es tenderse al sol, caminar por la orilla del ojo de agua y meterse en ropa a esa agua cálida.

A dos horas encontramos una habitación confortable, rica comida, semitas en abundancia y la tranquilidad de ese pueblo donde solo hay tres atractivos: el ojo de agua, las semitas y las grutas.

La mañana del último día del año y tras dos horas de camino empedrado y lucha constante llegamos a ese espectáculo de la naturaleza donde descubrimos formas de animales y de cosas de las que tanto nos reímos al salir.

De regreso todo fue más fácil, bajamos, comimos y prometimos regresar.

Andar en bicicleta

Patricio tiene solo cuatro año y le tomó diez minutos aprender a andar en bicicleta de dos ruedas. Ante la mirada alegre y llena de orgullo de su padre que lo quiere sostener, Patricio susurra en su oído "suéltame" y sentí lo mismo que el día que aprendió a caminar.

Ansío que ese arrojo que mostró en medio del Paruqe Fundidora sea el augurio de una vida sin miedos, de aprendizaje rápido y sobre todo de felicidad, tal como lo dicta su carta astral.

Le pediré a las estrellas que lo cobijen siempre.

viernes, diciembre 23, 2005

Como cada navidad

"Cuando pongan el pino de navidad y yo ya no esté, espero que se acuerden de mi" nos dijo mi padre con los ojos enrojecidos a Tony y a mi, mientras veíamos juntos el pino sin saber que sería la última navidad que disfrutaríamos juntos.

Y cada vez que pongo el pino lo recuerdo lleno de vida. Juntos comprando en el mesón estrella todo para hacer la cena, metiendo sus manos en la ensalada de manzana para revolverla y darle el toque. "Prueba Claudia y dime si sabe rica" y con los ojos cerrados recuerdo el sabor exacto de su ensalada. Preparando el puré hasta que quede suave, inyectando el pavo, bañando la pierna en vino blanco cada media hora y mechando cada centímetro cuadrado, cortando las fresaspara ponerlas en crema, limpiando vegetales para ponerlos al vapor. El olor de esa cocina es el mismo que el de la mía en la misma fecha.

Cada año hago la cena con sus recetas: un pavo relleno, una pierna mechada, un puré de papa y por primera vez este año prepararé la tradicional ensalada de manzana que mi bisuabuela preparaba para ellos.

Para mi, las navidades siguen siendo mágicas: con el recuerdo de mi padre en un pino encendido, con la pierna y el pavo con la receta de mi padre y que él aprendio de su madre, con la ensalada de manzana de mi abuela y sus tradiciones gringas. Con el espaguetti que mi abuela materna prepara cada vez que cumple años.

Así cada navidad sirvo en mi mesa los platillos tradicionales de mi familia y ahora sueño con que en mi hogar se respire el mismo espíritu que me invadía de niña. Solo por una navidad me gustaría volver a la infancia, solo para abrazar a todos y decirles lo mucho que los amo.

viernes, noviembre 25, 2005

Paseo de una noche por nuestra infancia

Una noche limpia y fresca ofreció un viaje prometedor hacia nuestra infancia. Solo por una noche, solo por unas horas, diecinueve años despúes de habernos despedido en el patio de nuestra escuela primaria.

Sesenta y uno se sumaron a la cita a la que habían prometido no faltar. Al cruzar la puerta invadía el temor a no reconocer y a no ser recordados, pero una vez que cada uno puso su nombre en el pecho, los abrazos llegaron, inundados de recuerdos.

Hablamos todos en todos los lenguajes posibles: en voz alta, en silencio, comiendo, bebiendo, abrazando, cantando. Dando cobijo al corazón que de niños cargamos.

El álbum, la comida, la bebida, la música y el karaoke, todo se dispuso para viajar de la mano al patio de la escuela y recordarnos con dos chongos a moños blancos y falda escocesa o de pantalón azul y camiseta blanca.

Todos recordamos a todos, abrazamos a todos y nos regalamos unas horas para decirnos los pendientes, para resolver el enigma de nuestras vidas, para encontrar que hay quienes se casaron con sus compañeros de salón y para recordarnos que la memoria de nuestra infancia sigue intacta: cuenta conmigo, dice Manuel Carranza y nos sumamos todos a su voz.

Llegó el marichi y todos se emocionaron, después la despedida junto a la pregunta ¿cuándo es la próxima? y ahí estaremos en verano del próximo año, a la vuelta de la esquina abrazando los recuerdos de la infancia, esta vez cumpliendo veinte años de haber salido del tibio cascarón de nuestra infancia.

domingo, noviembre 13, 2005

Después de ver Amélie

Esto es lo que me sucede al terminar de ver Amélie:

Quiero entrar al departamento del sr x y vestir las paredes de su cuarto de posters gays, poner la comida de su refrigerador en donde guarda los sartenes y al revés, poner en su regadera 70 kilos de apestosa basura, sustituir la ropa de su clóset por prendas de mujer, ponerle un directorio telefónico con puros nombres de hombre, poner explosivos dentro de sus cigarros, desconectarle su sistema de cable cada 5 minutos y organizar una fiesta sorpresa para que todos vean aquello justo en el momento que el entra al departamento. FIN !!!

Qué maravilla, compruebo que cada vez que veo esta película me devuelve el buen humor y las ganas de seguir viviendo.

sábado, noviembre 12, 2005

11 de noviembre

El once de noviembre de hace muchos años nació mi madre y la bautizaron como Esther Alicia. Su padre Roberto trabajó como oficinista del Imss y su madre Esther se dedicó al hogar. Tuvo dos hermanos Roberto Gerardo y José Luis ella fue la menor de los tres, cada uno con sus tres años de distancia.
Monis le llamaban a mi madre por obvias razones, desde pequeña vistió y se comportó como una princesita. Siempre limpia, perfectamente bien peinada y perfumada, con ropa fina y moderna.
Cursó el bachillerato en la prepa No. 1 y fua candidata a reina de la simpatía. Le faltaron escasos votos para ganar.
Se enamoró de mi padre mientras estudiaba odontología y mi padre medicina. Sus fotos de graduación y la de su boda salió publicada el mismo día en el periódico. Sus amigas la recuerdan siempre con cariño y no reparan en decir que era una mujer muy guapa y que amaba mucho a mi padre. No dudo ninguna de las dos cosas. Ella murió casi a la edad que tengo ahora.
Al paso de los años los recuerdos que de ella permanecen en mi memoria son escasos, cada día batallo más para escuchar alguna frase de ella, pero cada vez que percibo el aroma del chanel no. 5, su cabello largo y negro y su sonrisa aparecen en mi mente.
Ahora comprendo que soy totalmente distinta a ella y quizá estos últimos años me siento lejana y distante de su recuerdo pero tengo la seguridad de que si la vida le hubiera alcanzado todo, absolutamente todo hubiera sido diferente.
Hoy por la mañana me preguntaba dónde podría encontrar un recuerdo de mi madre y en ese momento veo a Patricio sonreír y encuentro en sus facciones las de mi madre y en su sonrisa la de ella.
Esta noche me descubro como siempre desde niña, escogiendo alguna estrella del cielo para pensar que es ella, que desde ahí me ve, me cuida y me abraza, y yo a ella.

Primer verso

Hoy Patricio le dictó a su padre su primer verso:
"Cárgame para ver a los pajaritos olvidados".
Noviembre 12

jueves, noviembre 03, 2005

Día de Muertos

Olor a fritangas, 25 mil personas en el mismo sitio caminando en todas las direcciones posibles, "25 pesos el ramo" es el grito que resuena en mis oídos, niños que se ofrecen para lavar tumbas, caos vehicular en la entrada al recinto, un sin fin de mariachis tocando al mismo tiempo sabe dios qué melodía, cantando todos al mismo tiempo, la gente riendo a carcajadas con su elote o chicharrón en la mano, las señoras presumiendo al primero que pasa las flores que le pusieron a su muerto.
Y mientras yo dejaba escapar una lagrimita por la rabia de tener que visitar a mis padres en lugar de ir con ellos al panteón donde descansan mis abuelos.

jueves, octubre 20, 2005

La escuela primaria, Bella Época

Hace diecinueve años, una noche de junio, en el patio de nuestra escuela primaria al ritmo de "New York, Ney York" nos graduábamos. Tendríamos entonces la edad que quizá hoy tenga alguno de los hijos de nosotros.

Esa noche no sabíamos si voveríamos a vernos o no. Lo que quedaba claro, cuando menos en ese momento era que estábamos profundamente emocionados de pasar a la secundaria y seguramente nuestros padres se sentían sumamente orgullosos de nosotros.

En estos años seguimos estudiando, casándonos, teniendo hijos o bien disfrutando de la soltería. Seguramente han pasado muchas otras cosas trsites que aquella noche jamás hubiésemos imaginado. La pérdida de alguno de nuestros padres o familiares cercanos seguramente ha minado nuestros ánimos en estos años.

Tenemos la intención de juntarnos en un mes y seguramente vemos una larga lista de nombres que no relacionamos con rostros y al revés, pero creo que en el fondo eso no es lo que importa, llegado el día, nos reencontraremos tratando de adivinar entre nosotros mismo quiénes somos y entonces caeremos en la importancia de la infancia, de haber escuchado música de Timbiriche durante el recreo y de haber participado juntos en innumerables festivales de asambleas y días de las madres.

Entonces nos abrazaremos, reiremos, lloraremos, pero lo más importante es que ese día, una parte de nosotros volverá a sentir el cobijo de la infancia y al día siguiente regresaremos aliviados a nuestra vida cotidiana.

Espero verlos pronto, espero encontrar y rescatar mis recuerdos, de esa, mi Bella Época.

jueves, octubre 13, 2005

Qué hacer con los días nublados

Odio el gris, los días grises y todo lo que tenga sus matices. He tenido un solo pantalón gris en mi vida y cuando lo uso me siento como su color.
Odio levantarme y ver el cielo cubierto de gris. Tal vez odio este tipo de climas porque para mi, las nubes grises siempre traen eventos tristes. Por lo tanto haré un recuento de las cosas que puedo hacer para no extraviarme en la natural tristeza de este color que empaña mi cielo y mis montañas.
- Ir al cine a ver una película de Farrell
- Consolarme con pastelitos de El Globo
- Ver la película Pan y Tulipanes
- Rentar una temporada de la serie 24 o de Esposas desesperadas
- Entrar a escuchar cadenaser.com en el espacio del Ortega (cadena estar)
- Leer Nosotros los solitarios Ed. Pre-Textos
- Leer algo de Susan Sontag
- Comer arroz con leche
- Tomar un té gourmet
- Hablarle a alguna amiga que tengo mucho de no ver
- Ver una peli de Disney -por enésima vez- con mi retoño
- Tomar un café en el Brasil con mi compañero de vida
- Irme de rodilla pelona a la basílica para pedir que salga el sol

Espero que las nubes desalojen mi cielo y mis montañas lo más pronto posible.

sábado, octubre 08, 2005

Cuatro años

En septiembre se cumplieron cuatro años de la muerte de mi padre. Puedo confesar que esta es la primera vez que no le pedí misa y que esperé al fin de semana para llevarle flores. Creí que me dolería menos con el tiempo pero ahora comprendo que el dolor es diferente. Me mantiene callada y aislada de lo cotidiano. Me hace preguntarme cómo sería mi vida si él estuviera. Cómo disfrutaría mi hijo de su presencia. Y creo que eso es lo que más me duele.

El fin de semana fui con mi pequeña familia a limpiar su tumba, a llevarle por primera vez flores de colores y no lloré hasta hoy, en que estas nubes grises me recuerdan los días posteriores a su muerte.

Hoy en la mañana caí en la cuenta de que nunca dejará de dolerme su ausencia, de que siempre tendré las mismas preguntas, viviré cuestionándome qué hubiera pasado si le hubiera regalado alguna vez un tratamiento para ayudarlo a dejar de fumar, pero espero aprender a convivir con el dolor de las ausencias, a que me afecte un poco menos, y claro, a seguir disfrutando a los que están vivos a mi lado.

martes, septiembre 20, 2005

Insomnio

La madrugada del sábado me visitó el insomnio y justo cuando volteaba a ver el reloj me topé con un libro que tenía pendiente.

"Nosotros los solitarios" de la editorial Pre textos es el libro con el que celebraron su XXV aniversario en el 2004. Es un libro compuesto por 26 cuentos escritos por sus autores consagrados y que todos tienen qué ver con libros, lectores y lecturas.

Esa noche decidí leer donde abiera página y fui a dar con un cuento maravilloso"Je me souviens" de Juan Bonilla y uno más de Felipe Benítez Reyes "Un borrador de Borges encontrado entre los papeles neoyorkinos de Abelardo Linares".

El primero trata sobre su afán de coleccionar el libro "Je me souviens" que cuenta él, es un libro donde su autor cuenta los "yo recuerdo" de su vida. Juan Bonilla dice que él recomienda a los escritores poner en práctica sus "yo recuerdo" de donde surgirán ideas literarias maravillosas.

El segundo trata de dos sujetos que se cruzan por la calle y sin conocerse tienen una vida en común: piensan que mataron en la guerra al mismo hombre y están enamorados de la misma mujer que a ninguno corresponde, entre otras situaciones. Es como el encuentro de tu y tu otro yo.

Ambas lectuas, breves y concisas me dejaron buen sabor de boca pero sobre todo, el deseo de compartirlo para que muchos otros lean este maravilloso libro.

Daniel, gracias por regalarme este libro, gracias por la dedicatoria, gracias por tu compañía siempre presta a compartir libros y lecturas.

domingo, septiembre 11, 2005

El gran castillo vagabundo

Hayao Miyazaki es el mago del cine infantil. Desde Remi y Heidi no recuerdo haber vivido emociones tan intensas como las que cuenta Miyazaki en sus películas. El viaje de Chihiro, Castillos en el cielo y ahora en cartetera El gran castillo vagabundo serán los clásicos que nuestros hijo recordarán.

En casa hemos visto cuando menos setenta veces El viaje de Chihiro y esta noche la veremos de nuevo. El gran castillo vagabundo es una historia que sigue la clásica línea de este cineasta: animación a mano, paisajes bellos y fantásticos, humanos que se convierten en especies raras, hechizos, brujas buenas y malas, seres indefensos y mascotas.

Todo lo que la niñez significa, con toda la magia de un niño, con estrellas y arcoiris, con flores y paisajes como solo en tu mente de niño existieron, así son las historias que Miyazaki nos regala a los padres que llevamos a los niños al cine.

Sus tramas son todas inteligentes y aunque en todas sus películas hay cosas que se repiten y personajes que te recuerdan a otros, la verdad es que son historias maravillosas para que nuestros hijos vean y piensen pero sobre todo son historias que te hacen abrandonar el mundo adulto en el que estamos inmersos.

No les cuento la historia para que vayan al cine, no importa si no tienen hijos o si ya crecieron y no van contigo al cine. Miyazaki es un cineasta que no debes perderte.

domingo, septiembre 04, 2005

Las flores

Cuando era pequeña, mi abuelita me llevaba a la plaza de una escuela frente a su casa. En el camino veíamos flores silvestres y les poníamos nombre. Aún hoy no sé cómo se llaman, pero para mí, esa pequeña flor de color lila que cerece entre dos hojitas verdes se sigue llamando "la niña del barco".

Cuando mi madre murió, el jardinero que cuidaba sus flores plantó para mí un rosal blanco para que recordara a mi madre, y por muchos años, hasta que dejamos de vivir en esa casa, le puse agua a diario y me dio hermosas rosas blancas.

Si Patricio ve flroecillas que se cruzan por su camino, las corta y me las regala junto con un delicioso beso.

Mi esposo me manda hermosos ramos de flores en ocasiones especiales, siempre con la frae que nos hace cómplices desde hace diez años.

Anoche llegó con una preciosa rosa roja de olor delicioso y con ese pequeño detalle ha hecho un maravilloso fin de semana.

Qué maravilla que las flores existan.

jueves, septiembre 01, 2005

El fútbol

El fútbol jamás me había apasionado. Sin embargo y ante la insistencia de mi adorable angelito lo inscribí en el club donde mis hermanos jugaron en su niñez.

Hace diez años mis hermanos entrenaban con Tomás en el equipo de los 4 años, ahora Tomás entrena a Patricio. Y ahí me siento a verlo, a conocerlo, aprendo de él.

Me ha sorprendido su felicidad y entusiasmo ante un deporte que él mismo desconocía, me siento feliz de llevarlo porque él brinca de felicidad cuando el balón atraviesa la portería. Es feliz corriendo tras un balón, y yo de verlo.

Llego, me siento a verlo y mis recuerdos se agolpan: mi padre gritándole a mis hermanos "dale, es tuya, agárrala, quítasela". Mariano mi hermano llorando para que le dieran en su camiseta el número 3. Todos en domingo nos levantábamos temparano para hecharles porras a Tony y a Mariano.

Y la vida sigue.

Don Miguel, el presidente del club, me ve llegar y se acerca y me conforta al oído: Patricio es fuerte como su abuelo, se para y camina como él, míralo abueleó. Y ahí me siento a palmear a mi hijo. Qué feliz soy mientras mis ojos corren tras el balón que Patricio impulsa con sus pies.

domingo, agosto 21, 2005

El primer cochinito de Patricio

Patricio quebró hoy su primer cochinito. Sus manos llenas de furia y sus labios risueños partieron a su pequeño amigo. Contento sacó el dinero y lo contó.
Minutos después lloraba desconsolado porque había quebrado su alcancía.
Mañana iremos a comprar otro cochinito, ahora más grande, blanco y de colores.

domingo, agosto 14, 2005

Sultana Pasión

De niña veía a mi abuelo Roberto sentarse con una cerveza a escuchar el partido de beisbol por el radio.

Estaba en prepa cuando mi padre y yo nos quedábamos solos en casa a ver partidos y a brincar de emoción en la sala de tele de la casa. Aprendí las reglas del juego y a comer ostiones ahumandos mientras pasaba el juego.

Recuerdo que su compañía era silenciosa, hacía un gesto con las manos cuando llegaba una buena juagada. No tenía equipo favortio, pero siempre se inclinaba por el que -según él- merecía ganar.

Ahora, a casi cuatro años de su muerte y a casi quince años de iniciada en este deporte , me redescubro aficionada, apoyando a los Sultanes ahora iniciando a mi hijo. En el estadio o en la tele brinco, bailo y grito cuando algo sucede.

Hoy que mi equipo lleva desventaja me descubro aquí, sola y en silencio haciendo un recuento de mi pasión beisbolera. Suerte en Saltillo !! Desde aquí mi porra!!

sábado, agosto 13, 2005

Divagador

El Divagador dice que si lo menciono en mi blog escribirá. Seguramente lo dice porque quiere que todos se pregunten quien es.

Lo que el no sabe es que es muy conocido y que seguramente si no se pone a escribir, nos estaremos perdiendo de mucho porque no hay mejor lector que el Divagador.

El Divagador se dedica a devorar libros en las madrugadas y es la persona más acertada que conozco. Si él recomienda un libro entonces es lectura obligada.

El Divagador vive en una casa llena de libros y revistas. Los sillones de su casa están encantados. Las cenas y el café de su casa son cosas experiencias inolvidables.

Todos tenemos un espacio predilecto en su casa y es una delicia conversar y hojear libros o su publicación "y otras cuestiones".

Desde aquí un fuerte aplauso para que el Divagador se anime a bloggear su vida y sus lecturas.

Les recomiendo su liga, porque estoy segura que muy pronto sacrá los dedos a pasear sobre el teclado:

http://yotrascuestiones.blogspot.com/

Será una deliciosa lectura obligada.

jueves, agosto 04, 2005

Lola y Poncho, un caso viejo de la vida real

Un día seguramente soleado Poncho llegó a la tiendita de Lola y se dio cuenta de que era solterona. Se decidió a enamorarla y ella se rindió ante los encantos del joven y guapo Poncho.

Los vecinos murmuraban que Poncho la enamoraba por interés, pero a ella no le importó.

Pasaron su noche de bodas en un hotel cerca de casa de Lola y cuentan que esa misma noche vieron a Lola salir del hotel para irse a dormir a su casa.

Los vecinos murmuraban que ahora que Poncho atendía la tienda aprovechaba para coquetearle a las criadas que ahí llegaban por el mandado de sus patronas y las invitaba a bailar en medio de la Alameda.

Lola decía que jamás creería en esas cosas hasta no verlo o hasta que Poncho se lo dijera y mientras se dedicó a cuidar al precioso hijo que procreó con él.

Justo en uno de esos bailes Poncho quiso enamorar a la chacha de un general y éste le sacó pistola y le dio justo en la frente. Cuentan los que fueron a su velorio, que solo se veía el orificio por donde la bala había penetrado.

Y Lola jamás creyó lo que murmuraban los vecinos.

miércoles, agosto 03, 2005

La última vida en el universo

La última vida en el universo(Ruang Rak Noi Nid Mahasan, Tailandia-Japón, 2003) es la historia de un joven obsesionado con la idea de quitarse la vida y conoce a una mujer liberal cuya vida es un caos. A los dos los une la muerte accidental de sus hermanos.

La crítica del ny times la ha calificado como "una pequeña obra de arte", y yo coincido con ello. Tal vez al inicio no parece tener una trama atractiva pero poco a poco la historia va surgiendo con una propuesta plástica maravillosa.

Cada escena combina en colores, en orden o caos, en espacio y tiempo. La actuación deTadanobu Asano (ganador como el mejor actor en el festival de cine de Venecia) y de Sinitta Boonyasak son simplemente precisas en sus papeles. El un perfecto conservador y ella una perfecta liberal.

Hay una sola escena que es verdaderamente un contagio de felicidad: hay libros que envuelven en vuelo a la protagonista. Es una escena que los amantes de los libros no se deben perder. La guardo para morir con ella.

lunes, agosto 01, 2005

Ventriloquía inalámbrica*

Desde la luna que hoy me acompaña leo las palabras que he acomodado cuidadosamente para que otra persona las lea en voz alta como si fueran suyas las palabras y suyas mis ideas.

Cada vez que hago algo similar primero me odio por prestarle mi cerebro a alguien y despúes me divierto pensando que al final esa persona va a decir lo que yo diría en su situación, y eso me divierte.

Una vez que saco a pasear los dedos al teclado, que leo las palabras que acomodé en voz alta y que le encontré el tono, entonces creo que eso debo decirlo yo pero que debo entregarlo a quien lo debe leer.

*Para que todo sea perfecto me permití tomar el título del libro de Guillermo Samperio.

miércoles, julio 27, 2005

Best Cunduct

Este fin de cursos, Patricio recibió un diploma avalando la Best Conduct de su grupo. Le pregunté a la maestra que si estaba segura de su decisión y me dijo que él ayuda a los niños pequeños de su salón, que se porta muy bien y que es obediente.

Patricio se enfundó en un traje oscuro talla cuatro y aseguró su corbata negra con circulitos rojos.

Apenas recogió el diploma, bajó las escaleras y lo arrojó al suelo, nos explicó que eso era solo un papel y le explicamos lo importante que es ese papel para nosotros.

Así queda testimonio del primer momento de gloria de mi eterno bebé.

lunes, julio 25, 2005

Nubes a mis pies

El cielo está cubierto con nubes del color de la nostalgia, los recuerdos se agolpan en la mente.

Días como este le pegan fuerte a mi corazón, le juegan rudo a mi memoria. Hoy quiero evitar la tristeza, quiero evadirme de los recuerdos de esos treinta días grises con lluvia que anunciaban la muerte de mi padre.

Hoy cerraré los ojos, imaginaré que estoy en avión entrando a esa zona donde habitan los rayos del sol y las nubes quedarán a mis pies, volveré a sentirme esa niña de seis años volando con rumbo a Manzanillo, acompañada de toda la familia.

Hoy me inventaré un sol a la orilla de la playa y volveré a juntar dos grandes bolsas de conchitas pero esta vez, no las olvidaré en la habitación, esta vez será lo único que cargaré de regreso.

domingo, julio 10, 2005

Alberto mi hermano, en su cumpleaños

Hoy Alberto cumple años. Hace cuatro años que no lo veo o lo abrazo, que no hablo con él.
Pero él sabe que lo amo y que espero que un día, de nueva cuenta, como hermanos que somos, volvamos a vernos y a querernos como siempre.

Alberto, el primero de mis hermanos varones, mi niño, el que cargué, que le preparé biberón, que le dí de comer, que lo acompañé a caminar, con el que jugamos futbol en el parque. Contigo me reí a carcajadas y aún te recuerdo jugando a los carritos en cualquier rincón de la casa.

Papá y yo esperábamos cada fin de semana para traerte a casa y abrazarte, besarte y verte sonreír. Hoy papá no te lo puede decir, pero yo te lo recuerdo en su nombre: fuiste la luz de sus ojos. Y de los míos.

Feliz cumpleaños.

sábado, junio 18, 2005

Recuerdos de mi padre

Te recuerdo así:
Bailando juntos al ritmo de "Saturday night", cuando me subía en la cama para alcanzarte
Dándome un peso para guardarlo en mi cochinito
Tus carcajadas cuando me creí perdida en Chapultepec
Tú manejando el VW rojo con la raya blanca
Tú regalándome los chocolates sanborns de cerezas envinadas
En el palco de los Tigres yo vestía de camista de tigre y chaqueta de rayados
Juntos eligiendo el chanel no. 5, el último regalo del día de las madres
Tú enseñándome a andar en la bicicleta verde
Tú tendido en la cama del hospital explicándome que mamá se había ido a un viaje largo
Tus ganas de vivir cuando mi madre ya no estaba
Tú caminando con muletas tratando de encontrar una nueva vida
Juntos en la cafetería de Salinas y Rocha comiendo nieve de chocolate mientras nos decías que nos darías una nueva familia
Tu alegría en el nacimiento de cada uno de tus hijos
Tu tristeza en la pérdida del hermano que tendría dos años menos que yo
Tú dicéndome que te divorciarías para darnos tranquilidad
Tú llorando cada sábado porque no te dejaban ver a tus hijos
Tú trabajando día y noche con tu chaquetín blanco y tu pitufo azul
Tú saliendo a recoger la cena que te llevábamos al hospital en tus guardias nocturnas
Tú explicándome lo feliz que te hacía tratar a parejas con problemas de fertilidad
Tú explicando que te casabas por tercera ocasión
Tú enseñándome a cruzar la adolescencia
Tú ayudándome a elegir carrera
Tú sacrificándote para pagar mis estudios
Tu abrazo y tus lágrimas el día de mi boda
Tu abrazo cada año nuevo
Tú cocinando para navidad
Tú disfrutando las vacaciones del hospital
Tú viendo el beisbol y el americano conmigo
Los sábados en los que nos quedábamos solos a ver películas
Tu felicidad el día que supiste que serías abuelo
Tú cargando por primera vez a mi hijo
Tú enseñándome a bañar y a envolver a mi hijo
Todas las carnes asadas del último año que anunciaban tu despedida
Tus lágrimas cuando nos dieron el diagnóstico de tu cáncer
Tu calma enmedio del dolor de la despedida
Tu agonía, el ritmo de tu respiración
Tus ojos clamando vida, tus labios pidiendo una última navidad
Tu último día del padre
Tu último cumpleaños
El último día de tu vida

Tú bajando a tu nueva morada, a donde hoy iré a llevarte flores.

Vives en mi corazón.

sábado, junio 11, 2005

Retrato de Amada

Para Sergio y Perla
Amada es una mujer tabasqueña, de grandes ojos y cejas pobladas, de profundas emociones y larga vida. El don de sus manos es convertir los ingredientes de su tierra en platillos de sabores intensos, inolvidables.

Amada es amada por su esposo, por sus hijos y por las familias de sus hijos, por quienes la conocemos. Amada es una mujer sencilla, de maravillosas conversaciones y sabios consejos. Ella no lo sabe, pero en el corazón que su cuerpo pasea, no cabe el amor que esconde.

Amada es el pilar de la familia que creó con Eligio. Es el alma de su casa, el amor de sus tres hijos. Ella tiene los ingredientes secretos del sabor de las navidades, es ella la eterna sorpresa en los ojos de sus nietos. Amada es como su nombre.

El día en el que la conocí platicamos como si nos conociéramos de toda la vida, como si nos uniera una misma familia. Nos regaló una mesa llena de sabores para viajar por la gastronomía tabasqueña.

Plátanos, maíz, frijol negro, epazote, aceite de oliva, queso, azúcar morena, miel, harina blanca, masa de maíz nuevo, camarones, castañas y cacao. A todo eso sabe Amada cuando la conoces. Sabores armoniosos, recetas de familia.

Amada está hoy en el hospital y yo la recuerdo como siempre, como si fuera ayer cuando la conocí, como si fuera una mujer de mi familia. Escucho su voz y desde aquí platicamos.

jueves, junio 09, 2005

Frases sobre el Multiculturalismo

Multiculturalida para el desarrollo social: todos bajo un mismo cielo, esa fue la reflexión de esta mañana en el coloquio en el que participaron Adrián Marcelli (antropólogo), Eduardo Espina (escritor) y Indram Amirthanayagam (escritor).

Tres hombres de distintos orígenes, de distintas profesiones, con distintas experiencias tuvieron la generosidad de contarnos su experiencia vivencial de la multiculturalidad.

En dos horas hablaron de la teoría y definiciones de la multiculturalidad, de la situación contemporánea en países como Estados Unidos y México y terminamos con una preciosa serie de imágenes poéticas de Indram.

Hoy aprendí una nueva forma de ver la vida y el suelo en el que piso. Hoy me quedo con una nueva reflexión sobre los diálogos críticos, sobre el derecho y la importancia de conservar las raíces ancestrales, apendí la importancia de preservar las tradiciones, la importancia del sentido de pertenencia, de tolerancia y de respeto al prójimo, la importancia de la identidad.

Termino con una preciosa reflexión de Indram: "Quitemos de nuestro lenguaje la palabra "gran" y "forastero" y elogiemos lo que nos hace personas ordinarias y comunes".

miércoles, junio 08, 2005

Primer día de clases

Hoy recordé el primer día de clases de mi vida. Vivíamos en el DF y seguramente tendría un poquito más de dos años. Recuerdo que vestía un diminuto uniforme de tela escocesa y unas calcetas caladas de esas -muy femeninas, decía mi madre- y con dos chongos, para que todo estuviera en su sitio.

A esa corta edad ya iba a la escuela. Todo en mi vida se dio siempre así, antes de tiempo. A mis enanos dos años ya odiaba todas las cosas que se ligaran a los encajes, faldas anchas, moños en el cabello, calcetas caladas y zapatos de charol. Prefería enfundarme en pantalones de mezclilla con blusa y botas con tacón y, claro, no salía sin mi dotación de collares, pulseras y perfume Chanel.

Caminamos justo a la vuelta del departamento en el que vivíamos en la Colonia Miraflores, donde se abrió una puerta café y de la que salió una maestra que le hacía halagos a mis femeninas calcetas caladas.

Ahí, en ese sitio, tan pequeña como era entonces, solté por primera vez la mano de mi madre. Hoy quisiera estar tomada de ella.

lunes, junio 06, 2005

Sobre Alma y los 27

Alma es una palabra de cuatro letras. En su significado habita la esencia de cada persona. Pesa 21 gramos cuando habita en el cuerpo, pero cuando se marcha la echamos de menos toda la vida.
Alma se llama mi amiga. Alma sería mi hermana si de escoger se tratara y es ella parte entrañable de mi vida.

Alma es como su nombre: mística, comprometida, trabajadora, buena conversadora. La reconoces porque le brincan las palabras de las manos para ponerlas en perfecto orden.

Nos unen recuerdos de este tramo de la vida que hemos cursado juntas. Charlas, cenas, lágrimas, risas y consejos que suman una entrañable amistad.

Alma, hoy es tu cumpleaños, no te preocupes por estar cerca de los treinta, la vida empieza a los cincuenta, mientras, sigamos cantando con Silvio, con Aute y con Sabina, sigamos disfrutando leer a Millás.

martes, mayo 31, 2005

Calabaza en tacha, sabor de la infancia

Hay sabores que recuerdan épocas, sabores que te devulven la infancia. La calabaza en tacha es el sabor de la infancia que en mi familia se ha transmitido por generaciones.

Calabaza dulce, cocida en azúcar y canela, sumergida en leche fría y hecha con mucho amor, decía mi padre. Calabaza cultivada en el rancho de mi abuelo, donde mi padre había abandonado su infancia.

Mi padre se sentaba en la mesa con una tasa llena de calabaza y entonces intercalaba cucharadas con recuerdos de su infancia, su cara se iluminaba de ternuara cuando recordaba a su madre, su escuela primaria, sus primos, su padre.

Nosotros nos sentábamos en los columpios de mi casa a intercalar cucharadas de dulce de calabaza con nuestro deseo de crecer, trabajar y tener hijos. Entonces reíamos de todo.
Eran tiempos felices.

Ahora, cuando llego a casa, ya no está mi padre, a los columpios les queda un solo asiento y en breve me toca a mí preparar la calabaza y contarle a Patricio los recuerdos de mi infancia.

lunes, mayo 30, 2005

Barquito de papel, lluvia de la infancia

En medio de este calor ansío la lluvia. La lluvia divertida que solo sucede en la infancia.

Recuerdo la lluvia cuando vivíamos con mis abuelos maternos. En esa gran casa de la esquina, desde donde arrojábamos barquitos de papel y los seguíamos hasta que desaparecían en la corriente que bajaba por la calle.

Recuerdo la lluvia de la primera casa de mis padres, entonces salíamos a mojarnos en ese gran patio hasta empaparnos. Jugábamos a buscar el arcoiris y nos preguntábamos si era verdad que habría oro al final del arcoiris.

La semana pasada llovío un poco. Raudo y veloz, Patricio sacó a estrenar su paragüas de ranita. El no se moja, pero sonríe, le gusta la lluvia y me devuelve la infancia.

martes, mayo 24, 2005

Tu abuelo Mariano, a Patricio

Tu abuelo Mariano, el que está en el cielo, como tu dices, era doctor. Trajo muchos niños al mundo. Así le dice la gente al hecho de nacer. Tu abuelo tenía su consultorio en la calle de Aramberri, a media cuadra de la Alameda.

A su consultorio llegaban parejas que durante años no podían tener hijos y al cabo de un tiempo veías a las mujeres felices con su embarazo. Siempre estuve orgullosa de él. Era la hija de un hombre de una profesión especial y además era un hombre honesto y lleno de ideales.

Trabajó durante casi 28 años en el Hospital de Ginecología y Obstetricia del IMSS. Al inicio lo recuerdo siempre contento de irse a la guardia de cada terncer noche. Después lo veía preocupado y lidereando un movimiento sindical. A los años, le veía triste y cansado porque el IMSS era distinto, quería jubilarse.

Te puedo decir que él fue el líder nacional del movimiento médico de los años ochenta en el que los médicos pedían una reforma estructural en la administración del Seguro Social. Vivimos tiempos difíciles, nos seguían a cualquier lado, todo el tiempo. En esos días lo veía en reuniones con sus amigos, todos contagiados del espíritu de tu abuelo. Los recuerdo escribiendo discursos, planeando paros, recibiendo llamadas.

Justo cuando tu nacías, llegó su enfermedad y falleció meses antes de su jubilación. Justo cuando tendría tiempo para sus hijos y nietos, se tenía que ir. Tu tenías entonces casi nueve meses. Durante ese tiempo te vio a diario y siempre sonreía al verte.

Tu llegabas mientras yo me despedía de él. Tu le regalabas sonrisas enmedio de su enfermedad, de su calvario. Tu eras su esperanza en ese túnel de oscuridad.

Tu abuelo fue mi padre, mi madre y mi amigo. Recuerdo que me ayudaba a ensayar canto, recuerdo que lo cobijaba esas noches en las que el no podía moverse, recuerdo haberlo visto llorar muchas veces por sus hijos, los que no tenía cerca. Recuerdo que la muerte de mi madre unió nuestros espíritus.

El día de su funeral, un médico que no conocía se acercó y me dijo: su padre fue un gran hombre, un gran médico y un gran líder, y lo menos que puedo hacer Patricio, es contártelo.

lunes, mayo 23, 2005

Yaba dabba dabba doo, bye bye

En las tardes de mi infancia existían caricaturas que no podía dejar de ver, entre ellas la Pantera Rosa, Don gato y su pandilla y Los picapiedra.

Los picapiedra en inglés o en español resultaban una delicia.

Pedro inconforme siempre con su trabajo, comiendo costillas de brontosaurio, soñando con volverse millonario de la noche a la mañana, Pedro en la Logia.

Así recuerdo a Pedro y me imagino lo divertido que fue para Henry Corden -quien falleció este fin de semana- prestarle su voz al flojo, soñador y fortachón de Pedro.

Pedro y Vilma, Pablo y Bety, Pebbles y Bam Bam, formaron parte de nuestra infancia y nos regalaron horas de estruendosas carcajadas.

Que no te sorprenda si desde la eternidad escuchas un yabba dabba doo, será Henry Corden gritando anunciando su llegada a nuevas tierras. Estaremos preparados para escuchar el clásico girto en una nueva voz.

viernes, mayo 20, 2005

Star Wars, en mi recuerdo

Patricio insiste a diario desde hace más de un mes en que lo lleve a ver Star Wars. Lo mismo hice yo a su misma edad para que me llevaran al estreno.

Entonces, el cine de moda era el Río 70. Mi madre y yo esperamos pacientemente a que mi padre terminara la consulta del día para ir juntos al cine. A media película me dormí.

Tengo fresca la entrada de la película, estoy segura que es una de las primeras imágenes gráficas que mi memoria guarda celosamente, recuerdo el sound track, la espada y las figuras de plástico y esa inmensa emoción que provocó en mi la primer película ansiada en la infancia.

No importa que mi padre me reclamara siempre el hecho de haberme dormido a media función.
Ese recuerdo hoy forma parte de los primeros de mi vida.

Me recuerdo en el cine sentada entre mis padres, en esa gran sala y me inunda esa placentera sensación de bienestar que solo los padres otorgan.

Este fin de semana llevaré a mi hijo a ver el Episodio III, espero que guarde un grato recuerdo. Para mi es un inmenso placer ir armada de su pequeña compañía.

Sacaremos las espadas a mitad de la función.

domingo, mayo 15, 2005

Daniel, mi compañero

Mi amante lleva en sus ojos el espejo de su alma.
Es sencillo y honesto.
Es mar y arena.
Lleva en sus labios la palabra precisa,
la sonrisa perfecta.
Su alma inconforme es mi refugio, sus brazos mi guarida.
Amante de lo escrito, de libros con olor a viejo.
Amante de versos que están por escribirse.

A tu lado me siento segura y tranquila.
Gracias por estos diez años con sus lunas y sus soles.

Este es solo el inicio.
Abril y soles para siempre...
Te amo.

jueves, mayo 12, 2005

Esther, mi abuela materna

Esther nació hoy hace 92 años. Hoy saqué la cuenta y me parecen muchísimos.Nació en Linares Nuevo León en el seno de una famlia acomodada. Muy pequeña perdió a su padre y su familia pasó años difíciles.
Conoció a mi abuelo Roberto en la escuela de comercio. El era maestro y ella su alumna. Se veían en la plaza. Decidieron casarse y unos días antes de la boda murió la madre de Esther y ahora la boda sería sin fiesta.
Se casaron y vivieron al inicio con su suegra que según los recuerdos de mi abuela era una señora sencilla que fue para ella como una madre. Tuvieron dos hijos y una hija.
Dice mi abuela que con la ayuda del Sagrado Corazón y con la promesa de ayudar en vida a la iglesia de la colonia, fue como pudieron comprar la casa donde hoy vive sola.
Pasaron los años, sus hijos crecieron, se recibieron, se casaron, tuvieron hijos y años de felicidad. Hasta que una noche, después de una cena familiar, su hija, Monis, la cosentida, se fue para no regresar jamás.
A raíz de la muerte de mi madre, mi abuela jamás volvió a sonreír, siempre guarda una lágrima oportuna y un recuerdo lleno de rabia porque su hija, la que hoy la vería en su vejez, se fue antes que ella.

Hoy Esther cumple noventa y dos, de los cuales muchos fueron años maravillosos y otros, años grises. Esther trata de recuperar parte de su memoria. Espero que solo encuentre los años felices.

miércoles, mayo 11, 2005

Patricio, cuando sea grande

Patricio tiene cuatro años y mientras lo llevo al colegio me dice que él quiere crecer.
Quiero ser papá, quiero tres hijos y tres hijas. Se llamarán Francés, Emiliano, Jerry, Tita, Mimí y Claudia.
Tu me vas a dar tu celular, yo te voy a hablar y tu me vas a decir hola.
Mamá, tu vas a cuidar a los niños. Si se portan bien les das un dulce y si van a la escuela les das regalos.
Yo voy a trabajar todo el día con la computadora.
Me voy a ir adelante en el carro y me voy a bañar sin chanclas.
Cuando tu y mi papá sean abuelitos yo les voya contar cuentos, todos los que quieran.

Y la vida sigue su curso.

martes, mayo 10, 2005

Esther Alicia, mi madre I

A mi madre le decían Monis porque desde las seis de la mañana lucía maquillada y de traje sastre. No la recuerdo en fachas y la única vez que la vi en bata de dormir parecía una muñeca.

Monis tuvo tres hijas y un esposo que era su devoción. Era una mujer muy sociable y cuando la recuerdan quienes la conocieron aún dejan escapar un suspiro para decir: tu madre era una dama.

Monis dejó de ejercer como Cirujano Dentista para dedicarse a su familia. Aún la recuerdo asistiendo a cursos de actualización y estudiando postgrado.

La primera de su clase, la pricesa de la preparatoria, la mejor amiga de muchas de sus amigas, la novia imaginaria de muchos y el amor de mi padre. A veces pienso que él tenía prisa por alcanzarla.

Mi madre murió cuando yo tenía seis años y mis hermanas 2 años y 11 meses respectivamente. En medio de un accidente automovilístico -absurdo para todos: una vaca encima del coche- murió de tres paros cardíacos.

El último día de su vida lo dedicó a surtir el guardarropa de sus hijas y a escoger el vestido para cuando Mariana cumpliera un año, entonces faltaba un mes.
Después de la visita a Salinas y Rocha fuimos a casa de sus padres. Era la última cena en familia. Nadie lo imaginaba.

La última vez que vi a mi madre fue en la ambulancia que nos transportaba al Hospital de Zona; mi madre me pedía que rezara para que Dios nos concediera vivir a todos. Yo pedí, él no escuchó.

Hoy es un buen día para recordar el primer diez de mayo sin su presencia.
Con seis años en mis manos encontré el escalón perfecto para esperar su llegada. Vestía de hormiga para el festival y estaba segura de que ella llegaría, jamás faltaba a nada. Jamás he llorado como entonces. Abrazaba con fervor esa maceta que con mis manos había pintado para ella, la flor ya estaba abierta. Me fui a mi casa con la maceta entre mis manos.

Hoy Patricio me regaló una maceta con una flor y lloró para conseguirla. Él no sabe lo que para mí significa su regalo. Tal vez Dios existe.

miércoles, mayo 04, 2005

Patricio, mi hijo

Una mañana me levanté con antojo de fruta. Sentía raro el estómago, una gastritis, seguro. El cambio de trabajo y las tensiones, con seguridad habían hecho estragos en mi estómago. Pocos días después me levanté vomitando.
Le hablé a mi padre por teléfono:
- papi me siento muy mal, ¿qué tomo?
- ¿qué te pasa hija?
- me levanté vomitando, siento el estómago en pedazos y solo puedo comer fruta, yo que jamás la como
- tu estás embarazada
- claro que no, ¿no recuerdas que fuimos juntos a la ecografía y que me dijeron que era un tumor? estoy esperando que me baje para tomar pastillas
- qué emoción, voya ser abuelo, hazte una prueba
- ya te dije que no estoy embarazada, pero solo para que me recetes algo me haré la prueba
- pues ya ve ya ándale ¿qué esperas?
- bueno voy al san vicente, ahí por tu consultorio
- sí, ahí te tienen la respuesta hoy mismo, ándale córrele
Llego al hospital, hago fila, doy la orden -una detección de hormona de gonodotropina coriónica en sangre porfavor- pago, me siento a esperar, me sacan sangre, perfecto.
A las cinco de la tarde decido ir al mercado por unos mangos, compré dos bolsas enormes y me dirigí al consultorio de mi padre, donde aguardaba con impaciencia.
- ¿ya fuiste por el resultado?
- no, al rato voy, Daniel viene para acá, aquí quedé de verlo
- no, ve ya, cierran en unos minutos y tendrás que esperar a mañana

Bueno, qué prisa pensé mientras caminaba al hospital, nerviosa pero segura de mi gastritis.
Veo el sobre, lo abro y leo POSITIVO, así con mayúsculas. Me ganó la prisa por llegar, con miedo, con ansiedad, incredulidad y alegría.

- es positivo ¿verdad?
- ¿qué haré con un hijo? y en ese instante yo sabía que tendría un hombre
- !disfrutarlo! qué emoción, grito mi padre al saberse abuelo.

Mariano mi padre ya abrazaba su secreto, guardaba celosamente un cáncer de pulmón que ya le causaba dolores de cabeza y seguramente agregó una esperanza para luchar por vivir aunque fuera un poco más.

Llega Daniel, yo sentada, muda.
- ¡Felicidades, vas a ser papá! le dijo mi padre, mira nomás qué méndigos, me hacen abuelo, yo que no quería, jajaja. Felicidades, repetía mi padre. Vestido en su impecable chaquetín blanco sentado en el escritorio de su consultorio, esta vez, le daba la noticia a su yerno, a su hija, por fin llegaba su nieto y quería que le alcanzaran los días para conocerte.

Daniel se lo tomó con rareza, extrañado de que fuera mi padre quien le diera la noticia.
Los dos nos mirábamos a los ojos pensando qué haríamos si nosotros mismos nos sentíamos dos pequeños abrazando ausencias.
Caminamos hasta el Brasil, ahí le contamos a Moani, me comí un plato de frutas y nos fuimos al mítin de Cárdenas. Ahí entre ese gentío, me caía la idea, me emocionaba tu pequeña y abrazable presencia en mi vientre.
Pasaron los meses, adentro y afuera del hospital, inyecciones, impaciencia, tu prisa por llegar, medicinas para el asco, medicinas para retenerte en mi vientre, medicinas para vitaminarte, sueros, piquetes, pasé de todo Patricio, pero estaba segura de que un día te abrazaría.
A los siete meses, ante los ojos de tu emocionado padre y ante mis atónitos ojos, nos confirmaron que eras hombre, nosotros ya te llamábamos Patricio. Nos dieron noticias encontradas, nos sugerían estudios genéticos, hicimos de todo, pero tu estabas por llegar y siempre tuviste prisa por salir. El doctor no te podía medir con precisión, desde las diez semanas hacías parranda en mi abultado vientre. Parecía que tendría gemelos. Eras solo tú y cuatro litros de agua en mi vientre, espacio suficiente para darte vueltas.

- Claudia, no podemos esperar más, no sé qué le pasa a tu padre, tiene mucha prisa- me dijo Carlos, mi médico y amigo de mi padre. Ya tienes la presión arriba y edema. Hoy es viernes y el lunes te espero en la clínica oca, donde ya éramos famosos: tu por inquieto y yo por mis prolongadas estancias.

Tu padre y yo pasamos el fin de semana en pijamas esperando que fuera lunes, arreglamos la maleta, la vida y los corazones para recibirte.
Nos despedíamos en ese cuarto donde me preparaban para el quirófano, cesárea necesaria, adiós al curso de Poli y Eli en el que tanto nos carcajeamos tu padre y yo. Ahí, nos dimos un beso y nos despedimos.

Entré al quirófano, estaba mi médico Carlos acompañado del mejor amigo de tu abuelo Tijerina, los tres compañeros de guardia y el anestesiólogo que saludó a tu abuelo cuando llegó.
Veía por esa enorme lámpara arriba de mi cabeza que abrían mi vientre, veía mi sangre, mis vísceras.
- Claudia, ya lo vamos a sacar, vamos a sentir un empujoncito, me dijo Tijerina
- Ay guey, gritó tu abuelo, tiene los guevos de su abuelo, las risas no se hacían esperar.
Descubieron una cobijita azul que envolvían a un pequeño que tenía mi boca y los pies de su padre, sin duda era nuestro hijo. Te besé por primera vez.
Te arreglaron y te sacaron llorando en una incubadora, donde tu padre te vio, a través de un cristal para tomarte fotos por pimera vez, tu primer llanto, tu primer momento en la vida para sentirte querido por tu padre.
Tu padre emocionado le decía a tu abuelo, yo conozco esa boca, la tuya que era lo único que te heredaba en ese momento.
Todos, todos los que te imagines fueron a verte al hospital: tus tíos todos, tus tías todas, las bisabuelas puestas, tus tías enloquecidas, tus tíos que no sabían cómo cargarte, nuestros amados amigos todos, regalos y regalos, no faltó nadie para compartir la alegría de tu llegada.

De vuelta en casa llegamos contigo en brazos, estrenándonos como padres. Viéndonos en tí, viendo en tí a nuestros padres y llevando sus nombres.

Así fue tu llegada a mi vida, oportuna Patricio, llegaste a regalarme tu mirada, tus besos, tus abrazos incodicionales. Llegaste para salvarme del horror de ver morir a mi padre. Llegaste a acompañarnos, a borrarlo todo con una sonrisa.

Hoy se cuál será la última imagen que me llevaré en mi último suspiro:
esa foto que reina en casa, donde aparecen tu y tu padre sonrientes.

Postdata.
Ocho de la noche, durante muchos meses, sonaba el timbre de nuestra casa, ¿lo recuerdas?
era tu abuelo, venía para verte y quererte, para que un día como hoy te sientiras querido por él cuando te dijera que te vio a diario, cada día de su vida.

martes, mayo 03, 2005

Lupita Laura, una tía de corta vida

Querida Lupita Laura,
Tomaste leche del pecho de tu madre, tal vez alcanzaste a balbucear algunas palabras, tal vez diste dos pasos. Solo para eso te alcanzó la vida, pero te cuento la que pudo ser tu vida.
Tuviste cinco hermanos y dos hermanas. Todos brillantes, buenos y generosos excepto dos ejemplares de los que aún no les conocemos virtud.
Tu madre y tu padre te amaron, estoy segura, mi padre, o sea tu hermano, siempre te llevó en su corazón, nos platicó de tí y le puso Laura a una de sus hijas.
Tienes chorromil sobrinos y sobrinos nietos, todos han sido razas mejoradas con los cónyuges que hemos escogido. Ya sabes, la tarea es eliminar algunos genes lozano recesivos en peligro de volverse dominantes.
A tu madre le diagnosticaron leucemia y de ahí en adelante ese gen que corresponde a la predisposición al cáncer persigue a la familia. Se lleva a unos y deja a otros en una batalla diaria por la vida. Tu padre murió en brazos de mi padre y acompañado de sus nietos.
Sí Lupita Laura, la vida es así, llena de alegrías y tristezas, llegan a montones, en manojo o en puñado.
Casi nunca llegan solas.
Desde aquí te abraza tu sobrina, desde el mundo de los vivos.

lunes, mayo 02, 2005

30 de abril todos los años

Treinta de abril en cualquier año. En la escuela nos comía el sol mientras veíamos un espectáculo conmemorativo: Juan Pestañas y sus amigos. Subíamos al salón y comíamos lonches de nosequé, una soda y un gansito.
De ahí al transporte, cuarenta grados: mareados, oliendo güercos sudados, todos apretujados. Precisas sardinas enlatadas. Nos bajaban en casa, comíamos y despúes, Tencha, la señora del transporte volvía por nosotros.
Cuatro de la tarde recién bañados vestidos de fiesta para recibir la sorpresa que la generosa Tencha hacía para los que alquilaban su serivicio.
Teatro guiñol, piñata, música y dulces, bromas pesadas y los pleitos de siempre: córtala. De vuelta al transporte, el esposo de Tencha maneja ahora y como siempre, se pregunta qué será mejor para hoy: matar un perro o chocar despacio.
Ya en la noche llegaba mi padre. Recuerdo ese 30 de abril que nos regaló el intelevision, el ultratatarabuelo del x box. Maravillosos días. Sin nada de qué preocuparnos.

Patricia y Mariana, este recuerdo es para ustedes, para que no olviden un 30 de abril.